viernes, 20 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 15

Piers estaba preparado en la arena. Ryze, su oponente, le miraba amenazadoramente. Leryn estaba fuera tomándose un merecido descanso. Ella pudo ver que un tipo se acercaba, con cierto cansancio.

- Mátame. –dice el que acababa de llegar.
- ¿Bowk? –pregunta Leryn asombrada.
- Que me mates.
- ¿Por qué he de hacerlo?
- Tú me has vencido. El ganador vive, el perdedor muere. Mátame.
- Sí que eres raro para querer tirar tu vida de esa manera...
- Prefiero morir a vivir sin saber por qué.
- ¿Hace falta un porqué para vivir?
- Entonces, ¿no vas a matarme?
- No. –sonríe Leryn.
- Impresionante, me ha vencido una cobarde.
- La vida es lo mejor que tenemos. ¡No hay que malgastarla de esa manera! Piensa en tu familia, tu gente... ¿Crees que querrán que les abandones?
- Déjate de esas chorradas que parece que has sacado de un libro de autoayuda.
- ¿No te preocupa la gente?
- ¿A tí sí?
- ¡Desde luego! No es un delito hacer un favor a alguien.
- Por qué haces cosas por los demás... Dime, ¿te sirve de algo?
- Tienes que darte cuenta de muchas cosas, Bowk. Cuando lo hagas, comprenderás que tengo razón.

Bowk se alejó sin decir ni una sola palabra.

- Qué raro es... –piensa Leryn para sí.

Una voz que venía de la arena acababa de anunciar la victoria de Piers sobre Ryze. En media hora se disputaría la final. Piers salió de la arena y fue a reunirse con Leryn, que le felicitó por haber llegado tan lejos.

- Comprende ya que el Coloso es mío. –dice Piers riéndose.
- No te lo voy a poner nada fácil, más te vale darlo todo o el Coloso será mío –ríe Leryn.
- ¿Crees que me voy a cortar? En la arena no existen compañeros, ni amigos. Solo aliados y enemigos. ¡Y esta vez somos enemigos! –grita Piers.
- Me gusta tu espíritu. Suerte, porque la vas a necesitar. –guiña el ojo Leryn.
- ¡Eres tú la que la va a necesitar!

El tiempo de descanso había acabado. Los dos finalistas entraron en la arena, se estrecharon fuertemente las manos y se separaron unos pasos. Se indicó el comienzo del combate.

Piers cogió dos hachas de mano y corrió contra Leryn. Ella, en vez de esquivarlo, le sorprendió con una patada frontal. Piers ladeó un poco la cabeza, esquivando la patada, y barrió el aire, con ansia de darle a Leryn, pero ella se deslizó por el suelo esquivando los hachazos. Piers cogió el hacha grande, la levantó, pero Leryn fue más rápida y salto sobre él tirándolo al suelo. Se agarró fuertemente a él, pero un golpe de hacha de mano la hizo aflojar, y Piers se la quitó de encima, levantándose mientras ella aún seguía en el suelo. Piers levantó de nuevo el hacha gigante y descargó un fuerte golpe, que Leryn volvió a esquivar. Ella, tras esquivar el golpe, se levantó con una voltereta en el aire, y atacó a Piers con una doble patada. Piers recibió la primera patada, pero antes de recibir la segunda acertó de lleno con el hacha gigante, mandando a Leryn al suelo, a unos metros de distancia. Ella se levantó costosamente.

- ¡Admite ya que el Coloso es mío! – vocea Piers.
- ¡Aún puedo pelear! –responde Leryn.

Piers lanzó las dos hachas de mano en modo bumerán. Leryn se agachó esquivándolas, y corrió contra Piers, que quedó quieto. En cuanto Leryn levantó la pierna para atacarle, Piers volvió a rechazarla con el hacha gigante, mandándola esta vez a más metros de distancia. Pero Leryn volvió a levantarse, y comenzó a brillar de una manera extraña...

- ¿Leryn? –dice Piers extrañado.
- Te enseñaré... qué es un Ultimate.
- ¡DESARROLLAS UN ULTIMATE Y NO ME HABÍAS DICHO NADA!
- Lo que sorprende gana.

Leryn corrió contra Piers, y disparó una gran cantidad de veloces y potentes patadas, acertándolas todas. Lo mandaba volando, saltaba y lo remataba lanzándolo contra el suelo, volvía a mandarlo hacia arriba, hacia abajo, hasta que cayó sobre él con fuerza, dejando de brillar. Piers parecía completamente acabado. Leryn se levantó y apretó el cuello de Piers con el pie, como indicando que la victoria era suya. Pero Piers seguía moviéndose, y las reglas del Coloso indicaban que el combate no acababa hasta que uno moría o se rendía.

Piers, para sorpresa de todos, aún en el suelo y con el pie de Leryn sobre su cuello, agarró el hacha gigante, y empezó a brillar también.

- Querida, no eres la única que ocultaba algo.

Hundió la enorme hacha en el suelo, y una violenta sacudida sísmica desequilibró a Leryn antes de que pudiese saltar, tirándola al suelo. Entonces, esquirlas de tierra surgieron del suelo, mandando a Leryn volando una y otra vez. Estando ella en el suelo, Piers levantó el hacha gigante del suelo, y la lanzó contra Leryn, acertándole de lleno. Esta vez ella ya no pudo levantarse, y golpeó el suelo en señal de rendición.

Todo el Coloso vitoreó a Piers, que se acercó y tendió la mano a Leryn. Esta se la cogió amistosamente y se levantó, felicitando a Piers. Unos soldados se acercaron y entregaron la Copa y un saco de oro a Piers, que los cogió como si fuesen plumas y se marchó del Coliseo, con Leryn siguiéndole. Andaron un poco, y cuando ya estaban suficientemente lejos del Coliseo un joven apareció.

- Estáis los dos acabados, por lo tanto, os mataré y os robaré los tesoros.
- ¿Ryze? –dice extrañado Piers.
- Adiós, Hainley. Adiós, finalista.

El chico extendió la mano, y una bola de fuego apareció. Piers no tenía fuerzas para coger el hacha, ni Leryn tampoco podía atacarlo. Para sorpresa de los dos, una sombra veloz cayó encima de Ryze, matándolo al instante.

- ¡Bowk! –dice Leryn sorprendida, al verlo.
- Te debía una por haberme perdonado la vida, ¿no?
- No hacía falta... ¡Pero gracias!
- No lo he hecho por tí, sino por saldar la deuda. Espero que volvamos a vernos, y espero que sea como enemigos. –dice Bowk retirándose.

Eidolancer - Capítulo 14

Reginleif, Claire y Evangeline estaban ya cerca del Monte Deran. Las altas cumbres se veían de fondo, y la luz ya estaba desapareciendo. En el Monte Deran nunca es de día, es un lugar que nunca recibía la luz del Sol. Viejos cuentos y leyendas afirman que la noche eterna allí se debía a algún Eidolon lunar. También, otros cuentos y leyendas, afirmaban que el Monte no pertenece a la Tierra, sino a la Luna, y había una especie de barrera interdimensional que permitía llegar hasta allí.


- Curioso... Un lugar donde no existe el día. –dice Claire.
- Así es. Eve, tú has debido de oír las viejas leyendas de este lugar. –responde Reginleif.
- Sí, siempre me han gustado, y siempre he querido venir a este sitio, donde la luna llena nunca desaparece, donde místicos Eidolon lunares se esconden... –dice Evangeline interesada.
- El otro Eidolancer ha de estar en el Pico de la Luna Fulgurante... y Knoll con él. –dice Reginleif, mostrando cierta preocupación.
- Un Eidolancer no tendrá problema para hacer polvo a Knoll... siempre que él no lo engañe. –dice Claire.
- Ese tal Knoll tiene una fama de manipulador tremendamente grande, por lo que veo. –dice Reginleif.
- Con solo mirar a una persona, entra en sus recuerdos... y esa es su arma. Gracias a ello ha conseguido tanto de quien ha querido. –responde Claire.
- No vais a llegar al Druida. –dice una voz desagradablemente conocida, a sus espaldas.

Krad los había alcanzado. Empuñaba su reluciente espada, y miraba amenazadoramente a Reginleif y los demás.

- Os perdoné la vida una vez, en la entrada del Coliseo. Y me dí cuenta de que ha sido un gran error. –dice Krad.
- Demasiado tarde para arrepentirse. –dice Reginleif.
- Lo es. Pero ahora hemos vuelto a encontrarnos. Y decirme, ¿creéis que hay alguien tan necio como para cometer los mismos errores del pasado? –dice Krad, vacilante.
- No tendrás que cometerlo... ¡Porque no tendrás ocasión! –dice Claire, empuñando su espada.
- Ajá... Ya veo. La traidora será la primera en morir. –dice Krad irónicamente.
- ¡TÚ serás el primero y el único en morir! –grita ella.

Claire tendió a arremeter contra Krad, pero notó una mano sobre su hombro, deteniéndola.

- Quieres pelear contra Knoll y vencerle, ¿no? –dice Reginleif, detrás de ella.
- Sí...
- Entonces, el generalito engreído es comida para mi hermana y para mí. No tienes que cansarte antes de llegar al Pico, nadie sabe de lo que es capaz Knoll.
- ¡Vale! –dice ella, echándose hacia atrás y dejando espacio a Reginleif y Evangeline.
- No me asusta que seas un Eidolancer, te mataré de todos modos. ¡Sefem me recompensará por todo lo alto! –vocifera Krad.
- ¡Zagan! –dice Evangeline, alzando su talismán.
- Doomcaliber, amo de los coliseos, acude a mi llamada. –dice Reginleif.

Apareció el mismo resplandor de siempre, y Reginleif volvió a adoptar la forma del caballero de la gran espada, y Zagan apareció a su lado.

- Así que lo del Ultimate del Hainley era mentira... Bien, todo preparado. Que comience la fiesta. –dice Krad tranquilamente, agarrando su espada con ambas manos.

Una luz roja brillaba en el cuerpo de Krad, y se transformó en un enorme demonio alado de color marrón y negro que portaba una colosal espada.
- Esto es un verdadero Ultimate. –dice Krad.

Zagan arremetió contra él, chocando su enorme hacha con la gigantesca espada de Krad. Ninguno de los dos cedía. Reginleif clavó su espadón en el suelo, y una especie de dragón de humo negro surgió del lugar donde lo había clavado, que alcanzó a Krad en el pecho. Krad cayó al suelo, recuperando su forma humana.

- Encontraré la manera... de parar a un Eidolon... y controlarlo... –dice Krad medio agonizante.
- General Krad... no levantes tu espada contra aquél al que no puedes derrotar. –dice Reginleif fríamente, recobrando la forma humana.
- Ilusos... Khamja nunca va a caer ante tales personas...
- Krad... ¿No te das cuenta de que eres un juguete del Emperador? –dice Claire.
- ¿Yo? ¿Un juguete? Estáis tontos, no sabéis ni lo que decís.
- Esta será tu tumba. –dice Claire levantando la espada.
- Antes habréis de alcanzarme... ¡Absórbeme, Oscuridad! –dice Krad.

Un agujero de sombras apareció en el suelo, escapando Krad a través de él.

- Ha ido a la capital. –dice Claire.
- ¿A la capital? –pregunta Evangeline.
- Los más altos guerreros de Khamja pueden volver a la capital de esa manera cuando quieran.
- ¿Tú también lo hacías? –pregunta Reginleif.
- No, pero Knoll sí, siemp...

Antes de que Claire acabase la frase, un resplandor azul inundó la zona. Parece ser que la luz venía de la montaña más alta del Monte Deran, el Pico de la Luna Fulgurante.

- Eso es... –dice Reginleif.
- El Pico de la Luna Fulgurante. –dice Evangeline.
- Knoll debe de estar ya allí. –dice Claire.
- Y el otro Eidolancer... también. –dice Reginleif.
- ¡Vamos! –grita Evangeline.

Reginleif echó a correr hacia la montaña de donde provenía la luz, Claire y Evangeline le acompañaban. La luz cada vez era más intensa, y de vez en cuando emitía resplandores...

Eidolancer - Capítulo 13

Leryn y Piers se encontraban en la posada, que ya había amanecido.

- Te lo dije. Eve y Claire se han ido con Reginleif. –dice Piers.
- No te preocupes. Estarán bien. Están con un Eidolancer, ¿recuerdas? –responde Leryn.
- En cuanto gane el Coloso vamos a buscarlos.
- ¡Claro! Sé como ir perfectamente al Monte Deran. Seguro que estarán en el Pico de la Luna Fulgurante. Muchas historias de Eidolon vienen de allí. ¡Y no creas que ganarás el Coloso! ¡No pienso cortarme ni un pelo, no podrás conmigo!
- Ja, ja, ja. Pues eso, gano el Coloso y vamos al Monte Deran.
- ¡Veremos quién gana! –se ríe Leryn.

Ambos se prepararon y se dirigieron al Coliseo. Eran ya las últimas batallas, únicamente quedaban 8 guerreros. Y ya no había peligro de Krad, se había retirado. La gente animaba mucho a un tal Bowk, un Assasin que ha ganado varias veces el Coloso. Dio comienzo la ronda de cuartos de final, y afortunadamente Leryn y Piers no tuvieron que enfrentarse, y ninguno se enfrentó al tal Bowk. Pasaron los tres a semifinales, junto a un tal Ryze, un Wizard que nunca antes había participado en un Coloso. Leryn tenía que enfrentarse a Bowk, y Piers a Ryze. Durante el tiempo de preparación, Leryn y Piers salieron fuera.

- Estamos en la final casi. Si pasamos esta ronda, nos enfrentamos en la final. Entonces, te callaré la boca. –dice Leryn.
- ¡O yo a tí! ¡Machacaré al Wizard ese aunque solo sea para demostrarte después que soy el mejor! ¡Ni se te ocurra perder contra ese Assasin! –responde Piers animadamente.
- Lo tengo muy difícil. Las Fighter nos caracterizamos por velocidad más que por fuerza... pero el Assasin es el guerrero más rápido. Además, este Assasin es bueno.
- ¡Tú eres mejor! ¡Quiero que le ganes!
- Vamos a luchar en la final, Piers. Cueste lo que cueste.
- ¡Prometido! ¡Las promesas dan motivación! ¡Voy a ganar el Coloso!
- Eso no puedo afirmártelo, pero sí que nos veremos en la final.

Se oyó la voz que llamó a los primeros combatientes, Bowk y Leryn. Piers le deseó suerte y Leryn entró en la arena, motivada. Al otro lado estaba Bowk, esperando el comienzo de la batalla.

Empezó la batalla, y ambos se quedaron completamente quietos, esperando que el otro ataque. Al ver que Leryn no le atacaba, Bowk empezó a correr hacia ella. Leryn le esperaba, en guardia. Cuando Bowk estaba justo frente a ella, se detuvo en seco, de nuevo a esperar un ataque. Leryn seguía quieta. No quitaba los ojos de las manos de Bowk, ni Bowk dejaba de mirar los pies de Leryn. Ella hizo un suave movimiento con el pie izquierdo. Bowk se esperó una patada, por lo que se movió hacia la derecha y se dispuso a clavarle las cuchillas, pero fue sorprendido por un rodillazo con la pierna derecha, que frenó su ataque, y rematado con una fuerte patada en la cara. Antes de que cayese, Leryn se deslizó por el suelo y puso los pies en alto, de modo que Bowk cayó sobre sus pies. Leryn hizo fuerza con ellos hacia arriba, mandando a Bowk volando. Saltó, y continuó atacándole con patadas continuas en el aire, sin darle ni siquiera tiempo para reaccionar. Lo remató con una fuerte patada en el estómago que lo mandó disparado hacia el suelo. Leryn cayó tras él, y antes de que Bowk pudiese levantarse, presionó su cuello con el pie.

- Se acabó. –le dice Leryn.
- Nada mal. Pero aún no has vencido. Esto empieza ahora. –dice Bowk.

Bowk clavó un cuchillo en el pie de Leryn, haciendo que ésta lo retirase de su cuello, y levantándose. Ágilmente corrió contra ella, golpeándola con sus cuchillas antes de que ella pudiese contraatacar. Leryn cayó al suelo, y Bowk sobre ella, poniendo sus cuchillas sobre su cuello.

- Ahora te digo yo a tí que se acabó, Fighter. Pide tu último deseo. –susurra Bowk.

Leryn, sin contestar ni nada, se agarró con todas sus fuerzas a la espalda Bowk con las piernas, y con la mano derecha golpeó su muñeca haciendo que sus cuchillas cayesen. Bowk hacía un gran esfuerzo por librarse de la opresión, pero le faltaba fuerza. Leryn aflojó un poco, y se levantó rápidamente. Antes de que Bowk se levantase, le acertó en la cabeza con una fuerte patada, que lo hizo caer de nuevo al suelo. Ella se arrodilló encima de Bowk, hundiéndole la rodilla en el estómago, y con el otro pie volvió a apretar su cuello.

- Esto es lucha a muerte, no se acaba hasta que uno muere o se rinde. Y aún estoy vivo. –dice Bowk.

Leryn ignoró ese comentario completamente, y siguió en la posición que estaba. Bowk no podía hacer nada. Pasado un tiempo, cuando Bowk casi ya no podía respirar, levantó débilmente la mano y dijo con una voz muy pálida: “He perdido”. Leryn se apartó inmediatamente de él y le tendió la mano para ayudarle a levantarse, felicitándole por la batalla. Bowk se la rechazó, y simplemente dijo: “Mátame”. Leryn lo miró extrañada, pero antes de que dijesen nada unos soldados se llevaron a Bowk de la arena. Leryn abandonó la arena para reunirse con Piers.

- Buen combate, muy bueno. –le dijo Piers.
- No veas lo que me ha costado. He tenido que aprovechar cruciales milésimas de segundo para atacar. A la mínima, hubiese caído. –responde Leryn.
- Ahora me toca a mí patearle la cabeza al Wizard ese.
- Más te vale.

Se oyó la voz que indicaba el comienzo de la siguiente batalla, Piers contra Ryze. Piers, muy decidido, entró en la arena. El joven Wizard le aguardaba ya allí.

Eidolancer - Capítulo 12

Reginleif, Krad y Claire estaban en la arena.

- No me puedo esperar a que esto termine. Me voy, tengo que salvar mi vida, y la del otro Eidolancer. Piers, Leryn, ha sido un placer haberos conocido. Claire, me alegro muchísimo de haberme encontrado contigo después de tantos años. Y hermana, no sabes cuánto me alegro de haberte vuelto a ver. Ahora, sé que estás viva. Adiós, chicos. –dice Reginleif, corriendo fuera del Coliseo.

- ¡Es mentira! ¡Lo que dice Knoll es mentira! –gritó Claire, pero Reginleif ya no podía oírla.

El Coloso siguió. Krad se retiró y desapareció de la estancia. Claire también había desaparecido. Y Evangeline ya no estaba en las gradas. Piers y Leryn siguieron peleando, pasando todas las rondas. Llegó la noche, y Piers y Leryn estaban cansados de pelear. Estaban ya entre los 8 finalistas. Se dirigieron a la posada, hablando por el camino.

- ¿Has visto a Eve? –pregunta Leryn.
- Irá a la posada... Solo espero que no haya sido tan imbécil de seguir a su hermano, que a saber donde estará. –responde Piers.
- Estoy casi segura de que Reginleif ahora va al Monte Deran, creyéndose lo que le dijo ese tal Knoll.
- Estará bien, es un Eidolancer.
- Pero siempre hay que tener cuidado. Con respecto a Claire y Eve, esperemos que esta noche aparezcan en la posada.
- No me extrañaría nada que las dos han seguido a Reginleif.
- Deja de pensar en eso, ¡ya se verá!

Mientras Piers y Leryn volvían a la posada, Reginleif había salido ya de Camus, dirigiéndose al Monte Deran. Pero una conocida voz le detuvo, haciéndole mirar atrás.

- Voy contigo. –dice la voz.
- ¿Claire? –dice Reginleif girándose y reconociéndola.
- Recuerda dos cosas. Que quiero matar a Knoll, y que no tengo ganas de volver a buscarte. –dice Claire sonriendo.
- ¿Pero el Coloso? –pregunta Reginleif.
- Cumplir una venganza y ayudar a un amigo es más importante.
- ¡Yo también voy! –dice otra voz conocida.

Evangeline llegaba corriendo.

- ¿Y Piers y Leryn? ¿Los estáis abandonando?
- Ellos vendrán luego a buscarnos, saben que vas al Monte Deran y sabrán que nosotras te hemos seguido. Además, está relacionado con los Eidolon, por lo tanto también es mi tema. –sonríe Evangeline.
- Gracias... a las dos. –dice Reginleif.
- Ayudar a un amigo no es algo por lo que haya que dar las gracias. –dice Claire.
- Cuidar de tu hermano mayor para que no vuelva a desaparecer durante años tampoco. –dice Evangeline guiñando un ojo.
- ¡Ya nos alcanzarán! –dice Claire.
- Espero que estén bien... –dice Reginleif.
- ¡Lo estarán, hermano! ¡Seguirán el Coloso, se enfrentarán en la final y luego vendrán a buscarnos!

Reginleif no dijo nada, simplemente sonrió. Los tres dejaron Camus atrás, dirigiéndose al Monte Deran.

Eidolancer - Capítulo 11

Evangeline y Reginleif estaban en las gradas observando las rondas. Había mucho más jaleo que el día anterior, y muchas pancartas de ánimo a Krad.

El Coloso dio comienzo. En la primera ronda, Claire peleó con un Hainley al que no tuvo ninguna dificultad para vencer, por lo que no se cansó prácticamente nada. Leryn se enfrentó a un Sword, al parecer imperial, que tampoco le costó vencer. El Sword casi no pudo golpearla, mientras ella le daba todo lo que quería y más. Krad venció a su oponente, un Shooter, en cuestión de dos sablazos. Eithen, la generala Lancer, venció a uno de su misma categoría. Erk, el general bajito, venció a un Assasin. Pudo verse que era Wizard. Y Naymeel, la generala Fighter, tenía que enfrentarse a Piers.

- Erk, ya sabes. –dice Naymeel al mago.

El mago juntó las manos, y un rayo recorrió el cuerpo de Naymeel.

- Ya está. No nos falles. –dice Erk.
- ¡Graciaaaaaaas! –canturrea ella abrazándolo.
- Te mato.. –dice Erk, que había caído al suelo paralizado al recibir el abrazo.
- ¡Funcionaaaa! –dice ella corriendo hacia la arena.

Piers y Naymeel estaban ya preparados en la arena. Los amigos de Piers le hicieron un gesto deseándole buena suerte. El árbitro disparó la bala. Piers agarró su hacha y esperó quieto en su sitio. Naymeel corrió y saltó sobre él como la última vez, pero fue rechazada con el hacha. Ella rodó por el suelo para recuperar la caída, y volvió a levantarse. Piers seguía quieto. De tanto entrenar con Leryn, sabía que era totalmente inútil arremeter contra una Fighter. Naymeel corrió otra vez hacia Piers. Cuando el hacha iba a rechazarla, ella pegó un salto y se subió en el hacha. Desde ahí, saltó al aire y alcanzó la frente de Piers con una ágil patada. Saltaron chispas en el lugar del golpe, y Piers cayó paralizado al suelo. Naymeel cayó encima, inmovilizándole como dos días antes en la entrada del Coloso.

- Está hechizada. –dice Reginleif a su hermana, que se encontraba al lado en la grada.
- Un encantamiento de un Wizard, ¿no?
- Mientras ella esté encima, Piers no se va a levantar. Está totalmente paralizado, y la electricidad que hay en el cuerpo de Naymeel no dejará de afectarse si no la aparta. Pero no puede apartarla, porque no puede moverse... ni podrá.
- ¡Eso es trampa!
- Eve, hermana, recuerda lo que hiciste en la entrada del Coloso.
- ¿Qué?
- Lo que Krad creyó que era el Ultimate de Piers.
- Entiendo... ¡Zagan!

Zagan apareció al lado de Piers, que de un hachazo aparto a Naymeel de él. Ella volvió a saltar sobre él para que la electricidad no perdiese efecto, pero Zagan lo impidió. Piers se recuperó y se levantó. Esta vez estaba seguro, y arremetió contra ella. Ella lo esquivó con un ágil movimiento y lanzó otra patada, pero no llegó a darle porque Zagan lanzó su enorme hacha, que derribó a Naymeel al suelo. Piers, aprovechando esta situación, la atacó con su hacha, cortándole la cabeza.

- ¡El Hainley Piers venció el combate! –dijo una voz de fondo.

Evangeline retiró a Zagan aliviada.

- Hermano, recuerda que el combate lo he ganado yo y no Piers –guiña el ojo.
- Los tres en la siguiente ronda. –dice Reginleif.

Terminaron los combates que quedaban, y dió comienzo la siguiente ronda. Piers esta vez lo tuvo facilísimo, se enfrentó a un Priest, que había pasado la primera ronda porque su oponente era otro Priest. Leryn tumbó a un Orc, con cierta dificultad. Krad tuvo que enfrentarse a su compañera Lancer, a la que mató sin remordimiento ninguno. Y Claire peleó contra Erk, el mago.

- Sé que eres tú, traidora. –le dice Erk.
- No vas a salir vivo de aquí. Y pronto le llegará el turno a Knoll. Pagaréis por Veigar.
- ¡El Emperador me recompensará por haber acabado con la traidora!

Erk comenzó enviando una columna de fuego contra Claire seguida de una ventisca de hielo. Ella esquivó la columna de fuego, pero la ventisca le impedía llegar a Erk. Este liberó una lluvia de truenos que dejaron a Claire casi derrotada, pero ella en el último momento arrojó la espada a Erk, que con suerte, le acertó en el pecho, matándolo. De repente, el suelo tomó un color negro y una figura salió del suelo, en medio del campo de batalla.

- Camus pertenece a Khamja. –dice el encapuchado.
- ¡Tú! –dice Claire mirándolo con asco.
- Se acabó el Coloso. –dice Krad, corriendo hacia el centro de la arena.
- Eidolancer, sé que estás en alguna parte de este Coliseo. Entrégame tu talismán y no te sucederá nada. –dice el encapuchado.
- Maldito... –dice Reginleif.
- ¡No vayas! –dice Evangeline parándolo.
- Van a matar a Claire. Y a un montón de gente inocente de Camus.
- ¡Eidolancer, sal ya! –dice el encapuchado.
- Traidora, ha llegado tu hora. –dice Krad.

El suelo tomó de nuevo un color negro, que desapareció en breve.

- Krad, encárgate de la traidora. La teoría de Hao era cierta, acaba de comunicármelo. He de irme. –dice el encapuchado.
- ¡No huyas! –dice Claire.
- Tu amigo no es el único Eidolancer, Aiko.

Reginleif, al oír esto, saltó de golpe a la arena.

- ¿Qué has dicho, Druid?
- Hola, Eidolancer. –saluda el Druid.
- ¿Cómo que no soy el único Eidolancer?
- Verás, es muy sencillo. Existe otro. Son dos los Eidolancer que quedan por el mundo. ¿O no has pillado lo que te querían decir los Eidolon siempre?
- ¿Y eso qué quiere decir? –pregunta Reginleif.
- Que los Eidolon dependen de vosotros dos para vivir, al igual que vosotros de ellos. Es un ciclo cerrado. Por lo tanto, si algo le pasa al otro Eidolancer, le pasará a los Eidolon. Y si algo le pasa a los Eidolon, te pasa a tí. Entrégame tu talismán y no ocurrirá nada. –dice el encapuchado.
- ¡Reginleif, no le creas! ¡Es Knoll, es el que me engañó diciendo que te encontraría! ¡No le des el talismán! –grita Claire.
- Cuánto tiempo ha pasado, Aiko. Desde que te encontré en las afueras de Veigar, buscando a tu amigo. Aunque ahora vas a contemplar como muere lenta y dolorosamente –dice Knoll.
- ¡IMBÉCIL! –grita Claire arremetiendo con su espada contra Knoll.
- Cada cual a su sitio. –dice Krad parando a Claire.
- Tu talismán, Eidolancer. –dice Knoll.
- ¡NO SE LO DES! –grita Evangeline desde la grada.

Reginleif cerró los ojos, dispuesto a llamar a un Eidolon para absorber su fuerza.

- ¿No quieres darme el talismán? Tranquilo, no pasa nada, no habrán peleas. El otro Eidolancer está en el Monte Deran. Y yo me voy ahora mismito para allá. Despídete de tu vida, no le queda mucho, Eidolancer. –dice Knoll desapareciendo entre las sombras.

Todas las personas que había en el Coliseo dirigían sus miradas a la arena, asombrados, asustados, quizá atemorizados...

Eidolancer - Capítulo 10

Claire y Leryn llamaron a los que llegaban de ver la ciudad desde detrás de un árbol. Escucharon atentamente la conversación de los generales.

- Así que un Sword, un Wizard, una Fighter y una Lancer. –dijo el soldado.
- Sí. Ahora, ya me estás diciendo cuándo son las preliminares. –responde el más alto de todos.
- Krad, no te pases. Perdone, señor. Khamja no busca problemas. –dice el más bajo.
- Eeeeerk, ¡recuerda que sí los buscamoooos! –dice una voz canturreante.
- Erk, Naymeel, callaos ya. –dice el grande.
- El Coloso es nuestro. –dice la Lancer que había con ellos.

Piers no pudo contener la risa, y soltó una carcajada.

- ¿Quién anda ahí? –dice Krad, el más grande de los generales.
- El ganador del Coloso –dice Piers, saliendo de detrás del árbol.
- ¿Has oído lo que decíamos? –pregunta Krad.
- Lo que decíais y más –dice Piers riéndose.
- Encargáos de él. –dice Krad.
- ¡A la ordeeeen!

La Fighter saltó sobre Piers, derribándolo e inmovilizándolo con las piernas. El Wizard creó un anillo de fuego a su alrededor. La Lancer saltó, y caía en picado para clavar la lanza en el cuello de Piers.

- ¡Piers! –dice Leryn, preparándose para saltar de detrás del árbol y ayudarle.
- Espera. –dice Reginleif sujetándola del brazo- Hermana, a ver tus Eidolon.
- ¡Piers, te ayudaré! ¡Zagan! –dice Evangeline agarrando su talismán.

Una luz apareció en el suelo, y Zagan surgió de ella. Arremetió contra los generales apartando a la Fighter de Piers, saliendo ésta despedida. Piers, que ya podía moverse, rechazó el ataque de la Lancer con un barrido de su hacha. La Fighter volvió a saltar sobre Piers, pero el hacha de Zagan la mandó volando antes de que llegase a tocarlo. La Lancer saltó de nuevo, pero antes de que llegase al punto más alto del salto Piers había lanzado sus dos hachas pequeñas, haciéndola caer.

- Basta. No quiero que os canséis. –dice Krad a los generales.
- Ojalá nos enfrentemos en el torneo, necio Hainley, ¡no tendré piedad! En una pelea justa tú y yo solos no puedes conmigo, si no es por la invocación te hubiese asfixiado. –dice la Fighter con una voz chillona.
- Soñar es gratis, Fighter. –le dice Piers.
- Erk, Naymeel, Eithen, retiraos.

Los tres generales obedecieron, y se alejaron dejando a Krad solo.

- Ahora dime, Hainley. ¿De dónde sale ese Eidolon?
- Ni idea.
- Invocadora, sal de donde estés.
- Aquí no hay ninguna invocadora.
- La Última Invocadora... está aquí. Sal de donde estés, por tu bien. –dice Krad amenazadoramente.

Evangeline se dispuso a salir.

- No salgas, los otros tres están acechando. –dice Leryn.
- Y aquí estás tú, Piers, Claire y Reginleif. Además, aún no he retirado a Zagan.
- Haz caso de lo que te dice, hermana.
- Mala espina me da esto... –dice Evangeline.
- Confía en nosotros. –dice Reginleif.
- Vale... –dice Evangeline retirando a Zagan.
- ¿Ves como eso no es un Eidolon? –dice Piers viendo como desaparece Zagan.
- ¿Lo estabas controlando tú? –pregunta Krad.
- Así es. Es un simple monstruo.
- Un Hainley con ultrapoderes... ¿Es ese tu Ultimate?
- No voy a dar pistas, y menos a un imperial.
- Veremos a ver cómo acaba el Coloso. Disfruta de tus últimos momentos de vida, Hainley. –dice Krad dándole la espalda y marchándose.
- ¿Ultimate? –pregunta Evangeline.
- Cuando un guerrero tiene mucho poder y experiencia, desarrolla un cambio sobrenatural. Ese cambio puede ser de millones de tipos, desde ataques y aumentos hasta pequeñas invocaciones. Cuanto más poderoso sea el espíritu del guerrero, más poderoso será su Ultimate. –dice Leryn.
- ¿Entonces el imperial se ha tragado que mi Zagan era el Ultimate de Piers? –dice Evangeline riéndose.
- Eso parece. –se ríe Piers.
- Parece que serán duros rivales. –dice Claire.
- Para nada. No te preocupes por esos... ¡Deberías preocuparte por mí! –dice Piers riéndose.
- Bueno, mañana son las preliminares, ¿no creéis que deberíais descansar? –dice Reginleif.
- Tienes razón, vayamos a la posada.

Los cinco dejaron la entrada del Coliseo, y se fueron a la posada, donde se acostaron y durmieron hasta que unas fuertes campanas los despertaron. Reginleif se levantó, y vió a su hermana que estaba en la cama de enfrente durmiendo.

- ¡Hermana! ¡Nos perdemos las preliminares! –dice Reginleif.
- Pero nosotros no participamos... –dice Evangeline.
- Da igual, quiero ver perder a ese tal Krad.

Evangeline se levantó de mala gana, y ella y su hermano fueron al Coliseo, sentándose en las gradas. Había muchísima gente, de todo el mundo, que se reunía en Camus para ver el Coloso. Unos chavales pasaban por las gradas con unas bandejas recogiendo dinero para apuestas. Sin duda, Krad era el favorito. Todos apostaban que pasarían las preliminares.

- ¡Queridos participantes! Sois más de 300 los que os habéis inscrito, pero recordad que solo los 64 mejores disputarán el Coloso. Los 64 que obtengan la mayor puntuación serán los participantes del Coloso de este año. ¡Que den comienzo las preliminares!
Todo el día se pasó en las rondas preliminares. Duraban poco, pero eran muchísimos participantes. Como era de esperar, Krad se hizo una puntuación magnífica. Los otros tres generales también pasaron las rondas sin ningún problema. Leryn, Piers y Claire también. Por la noche, los cinco se reunieron en la posada.

- ¡Fantástico! ¡Estáis todos en el Coloso! –dice Evangeline.
- Era de esperar, es más, yo ya lo sabía. –dice Reginleif.
- Las preliminares han sido el entrenamiento que necesitaba –dice Piers.
- Mañana empiezan los enfrentamientos, espero no enfrentarme con vosotros en la primera ronda. –dice Leryn.
- De lo contrario habrás perdido –se ríe Piers.

Los cinco se echaron a dormir. Fueron despertados de nuevo por las campanas. Ya no eran las rondas preliminares... ya tenían que enfrentarse a otros guerreros. Claire, Leryn y Piers estaban más que preparados.

Eidolancer - Capítulo 9

Al fondo de un dorado campo, se podía distinguir ya Camus, la ciudad portuaria. Se distinguía por el Coliseo, edificio más alto y grande de la ciudad. Reginleif y los demás cada vez estaban más cerca, y Piers parecía totalmente preparado para el Coloso. Unos viajeros pasaron por su lado, también camino de Camus para participar en el Coloso. Parecía que tenían prisa.

Tras un largo paseo, los chicos estaban en la entrada de Camus.

- ¿Venís a participar en el Coloso? –pregunta un guardia que había en la puerta de la muralla.
- Así es, pero no todos. –responde Piers.
- Adelante. Quedan dos días para que de comienzo el Coloso. Las inscripciones son en el mismo Coliseo, yo que vosotros me daría prisa.
- ¡CORRIENDO! –vocea Piers.

Piers echó a correr hacia el Coliseo. Los demás le siguieron de mala gana. Un cartel decía que para apuntarse había que decir nombre, raza y edad al soldado que había en la puerta del Coliseo.

- Piers. Hainley, 24 años ¡APUNTA!. –dice Piers al soldado que había en la puerta apuntando nombres.
- Apuntado pues.
- Leryn. Fighter, 21 años. –dice Leryn aproximándose al soldado.
- Apuntada.
- ¿QUÉ? ¿TÚ? ¿TÚ EN ESTO? –pregunta sorprendido Piers.
- Si ganas el Coloso, no podrás decir que no te has tenido que esforzar. Porque para ganarme a mí tendrás que esforzarte mucho, no te lo pondré nada fácil –dice Leryn guiñando el ojo.
- ¡Si no vas a pasar de la primera ronda!
- Eso lo veremos –sonríe Leryn.
- Claire. Sword, 19 años. –dice Claire acercándose al soldado.
- Todos apuntados. Recordad, mañana son las preliminares. Pasado mañana dará comienzo el Coloso. Podéis aprovechar para entrenar y ver la ciudad mientras.
- ¡No necesito entrenar! ¡Voy a ganar sí o sí! –dice Piers.
- Despierta, tío, despierta. –le responde Leryn.
- ¿Vosotros no os inscribís? –dice el soldado a Reginleif y Evangeline.
- Paso. –responde Reginleif con frialdad.
- Voy a entrenar un poco. Piers, Claire, creo que deberíais hacer lo mismo. –dice Leryn.
- Tienes razón. –responde Claire.
- Yo voy a dar una vuelta por la ciudad –dice Reginleif.
- ¡Voy contigo, hermano! –dice Evangeline.
- ¡Y yo con vosotros! –dice Piers- ¡Entrenar es de novatos! Además, si algún imperial merodea por ahí y se encuentra con el último Eidolancer y la última Invocadora, ¡nos quedamos sin chiquilla y sin peliazul!
- Haz caso a Leryn, Piers. Reginleif descuartizó a un centenar de imperiales en Campo Glacial en cuestión de segundos. ¿Crees que “algún imperial que merodee por ahí” va a cogerle? –le dice Claire.
- Sigo pensando que entrenar es de novatos. ¡Vamos a ver qué tiene esta ciudad por ahí! Quedamos a la noche aquí mismo. –responde Piers.
- Claire, es así siempre que se le mete algo en la cabeza, tú no te preocupes. –dice Evangeline sonriendo.

Evangeline, Reginleif y Piers se alejaron por la calle principal de la ciudad, mientras que Leryn y Claire se dirigían a un descampado, a entrenarse.

- ¡Hamburguesas! –dice Piers señalando un puesto que había en la calle.
- ¡Me apetece un perrito caliente! –dice Evangeline.
- A zampar que toca. –dice Reginleif- Yo me pillaré otra hamburguesa.
- ¡Tú, el de detrás del puesto! ¡Marchando dos hamburguesas y un perrito caliente, YA! –dice Piers acercándose al puesto.
- Ahora mismo. –dice el vendedor.
- Aquí tienes. –dicen Evangeline y Reginleif sacando unas monedas.
- Gracias. –dice el vendedor.
- Anda, toma. –dice Piers pagándole al vendedor con toda la chatarreja de sus bolsillos- Dos pájaros de un tiro, me deschatarro y me zampo una hamburguesa.

Los tres se sentaron en un banco a comerse lo que se habían comprado.

- ¡Está bueno! –dice Evangeline comiendo.
- ¡Y la hamburguesa! –responde Reginleif.
- Es comestible. –dice Piers engullendo la hamburguesa de un bocado- ¡LENTOS!
- Mañana tienes las preliminares del Coloso y tú aquí, zampando como un gordo tocinero. –dice Evangeline.
- ¡Reviento a todos los del Coloso como me dé la gana! –dice Piers.
- Sabes que Leryn está a tu misma altura, y ella va a ir más entrenada...
- A esa se la van a liquidar en la primera ronda, ¡ya verás!
- Al menos, confianza en tí mismo no te falta... –dice Reginleif.
- ¡Claro que no! Si piensas en la victoria, hay posibilidad de perder. Si piensas en la derrota, no hay posibilidad de ganar. ¿Lo captas? –sonríe Piers mirando a Reginleif.
- Lo capto. –dice Reginleif sonriendo.

La noche se acercaba. Piers, Evangeline y Reginleif se dirigieron a la entrada del Coliseo, a reunirse con Claire y Leryn. Los generales imperiales estaban apuntándose en ese momento...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 8

Capital de Khamja, aposentos del Emperador.

- Knoll, infórmame. -dice Sefem a un encapuchado.
- Señor, mis estudios sobre el Eidolancer van viento en popa. El Eidolancer se dirige a Camus. La invocadora de Oblivion y la traidora van con él. -responde el encapuchado.
- Krad se encargará de ellos. -dice Sefem.
- Krad no puede vencer a un Eidolancer. -dice Knoll.
- La cuestión es que la generala Naymeel le alcance por sorpresa. Si el Eidolancer recibe una patada suya, estará paralizado, y no podrá cambiar de forma. El Eidolancer es NUESTRO, Knoll.
- Antes habría que librarse de toda la panda. Cuando lo hayamos hecho, el Eidolancer será nuestro.
- Knoll, ¿no crees que si despachamos a la panda primero el Eidolancer estará preparado? Será mejor cogerlo por sorpresa.
- Señor, sus compañeros supongo que participarán en el torneo.
- Krad y los otros Generales también.
- Ellos se buscarán la manera, supongo.
- Así lo harán, confío en Krad.
- Y usted, ¿qué va a hacer?
- Cuando acabe el Coloso es mi boda con Takano, ¿recuerdas?
- Sí, Señor. Esperemos que Krad gane el Coloso y que maten al Eidolancer y a la traidora. Así habrán múltiples celebraciones en una.

Un soldado entró en los aposentos.

- Excelencia -dice haciendo una reverencia- El Eidolancer y la traidora han vuelto a despachar otro montón de soldados.
- Tengo constancia de ello. -corta Knoll.
- Ardió el bosque de Campo Glacial, Excelencia. -dice el soldado.
- ¿Crees que no lo sé? -interrumpe Knoll de nuevo- Desaparece.
- Como queráis, General... -dice el soldado alejándose.
- Señor, ¿qué tal si avisamos a Krad y los otros y hacemos arder Camus en medio del Coloso?
- Podría hacerse. Pero encárgate de evacuar a todos los imperiales antes. Convoca a los Wizards.
- Como desee, Señor.

Knoll dió la vuelta para dejar los Aposentos. Al darse la vuelta, Hao, el Druida Supremo, estaba en la puerta.

- Sefem, noticias acerca del Eidolancer.
- Cuéntame, Hao. Para que aparezcas por aquí, han de ser interesantes.
- ¿Cuántos Eidolancer hay?
- Uno. Va con una invocadora, una Sword que traicionó a Khamja y más gente.
- Te equivocas, Sefem.
- ¿Knoll, me has engañado? -dice Sefem mirando a Knoll.
- ¡No, señor!
- No, no te ha engañado. -dice Hao.
- ¿Entonces? -dice Sefem mirando extrañado a Hao.
- Existe un segundo Eidolancer, Sefem.

Eidolancer - Capítulo 7

Evangeline, Leryn y Piers iban camino de Camus. La Colina de la Invocación ya había quedado atrás, y se aproximaban al cruce de Camus, el Campo Glacial y el Monte Deran. Divisaron que se acercaban dos personas desde la lejanía.

- Ya estamos con los estúpidos imperiales. -dice Piers alzando el hacha.
- ¡Mataaaar! -dice Evangeline.

Los dos extraños llegaron, acercándose a Evangeline y los otros. Eran un joven de pelo azul claro y largo, no llevaba arma ninguna, por lo que parecía ser un Wizard. Iba también una Sword de pelo largo y negro.

- ¿Imperiales? -pregunta la chica.
- No, estamos contra el Imperio. -responde Leryn.
- Qué gracioso. -dice el chico de pelo azul.
- Odiamos al imperio -dice Evangeline.
- Ja, ja, ja. No sé qué me hace más gracia. Si el que digáis que no sois imperiales, o si pensáis que me lo voy a creer. -dice el chico de pelo azul.
- No te lo creas si no quieres, Wizard. -dice Piers- Te haremos creer.
- Eres tan sumamente tonto para no creernos, como dice Pierss, te haremos creer. -dice Leryn.
- ¿Tonto? ¿Wizard? ¡Que sea la batalla la que mida la inteligencia! -dice el chico de pelo azul.

El chico de pelo azul cerró los ojos y levitó en el aire, agarrando un talismán.

- Doomcaliber, señor de los coliseos, acude a mi llamada.

Un resplandor negro inundó la zona. Apareció el espíritu de un caballero altamente armado a caballo, que se desvaneción dentro del chico. El chico adoptó una forma parecida a la del espíritu.

- Es... es... es... ¡UN EIDOLANCER! -grita Leryn asombrada.
- Así que es verdad que quedaba uno... -dice Evangeline.
- ¡Yo me encargo, me da igual que sea un Eidomierdas! -dice Piers lanzando su hacha.
- No levantes tu arma contra aquél al que no puedes derrotar, Hainley. -dice el Eidolancer, rechazando el hacha y haciéndola pedazos con una enorme espada.
- Eidolancer, escúchame... -dice Evangeline acercándose a él.
- ¿Y tú qué quieres? -pregunta el Eidolancer.
- Soy invocadora... ¿Crees así que no soy del Imperio?
- Bah, paso de creer o de no creer, no me importa lo más mínimo.
- Me llamo Evangeline, soy de Oblivion y soy una invocadora... No soy del imperio...

La expresión de la cara del Eidolancer y de la Sword que le acompañaba cambió por completo al oír ese nombre.

- ¿Evangeline...? -dice el Eidolancer recobrando su forma original.
- ¡AHORA! -dice Piers lanzándole otro hacha.
- ¡No aproveches! -dice la Sword parando el hacha con su espada.
- Estate quieto, Piers. -dice Evangeline- ¿Me conoces? ¿Cómo te llamas? -pregunta al Eidolancer.
- Dudo que me recuerdes... Me llamo Reginleif, y soy de Oblivion también.
- ¡Reginleif! ¿No era ese el nombre de tu hermano, Eve? -le pregunta Leryn.
- Sí... ¿Eres tú? -pregunta Evangeline-
- La cuestión no es "si yo soy yo", es "si tú eres tú". -dice Reginleif.
- Reif, es tu hermana, estoy segura. -dice la Sword.
- ¿Y tú eres? -le pregunta Evangeline.
- Aiko, amiga de la infancia de tu hermano. Aunque llámame Claire, los imperiales pueden estar cerca.
- Hermano... -mira a Reginleif- Te he encontrado...
- Digamos que yo te he encontrado a tí.
- ¡Eh! ¡Que Eve lleva tiempo buscándote! -dice Leryn.
- Vaya... Me extraña.
- ¿No te alegras de verme, hermano?
- Está claro.. que sí.
- ¡Y yo! ¿Eres Eidolancer desde que dejaste Oblivion a los nueve años?
- Así es. Y ahora tú eres invocadora. Siempre me lo imaginé.

Reginleif le contó a su hermana la historia, de cómo se convirtió en Eidolancer, de cómo ha ido destrozando poco a poco a Khamja y de cómo se reencontró con su mejor amiga. Evangeline le contó lo que había pasado en Oblivion desde que se fué.

- Hermano, estos son Leryn y Piers, son mis guardianes -dice Evangeline sonriendo.
- ¡Encantada! -dice Leryn sonriendo.
- Lo mismo os digo -dice Reginleif.
- ¿Vais para Camus? -pregunta Claire- Voy a participar en el torneo.
- Yo también -dice Piers riéndose.
- Entonces creo que todos vamos para Camus, no? -pregunta Evangeline.
- Yo voy al Pico de la Luna Fulgurante. -dice Reginleif.
- ¡Ven con nosotros, hermano!
- En Camus hay muchos imperiales.
- ¿Y? ¿Desde cuándo son problema? ¡Si puedes hacer volar a seiscientos imperiales como te dé la gana! -dice Claire- ¡Vente con nosotros!
- Como queráis...
- Luego iremos contigo al pico ese que dices -dice Claire sonriendo.
- ¡Eso! -dice Evangeline.
- Bah, gracias. -dice Reginleif- Aunque no esperéis que me apunte al torneo. A simple vista no parezco Eidolancer, el talismán lo llevo guardado.
- ¿Me lo enseñas? -dice Evangeline.

Reginleif sacó su talismán del bolsillo, Evangeline mostró también el suyo.

- Bonitos, ¿verdad? -dice Leryn.
- Sí, bueno... -dice Evangeline riéndose.

Los cinco se dirigieron a Camus. Cada vez faltaba menos para el Coloso...

lunes, 9 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 6

La expresión de la cara de Claire cambió completamente al oír aquel nombre. Andó un paso hacia atrás, y dirigió la mirada hacia abajo. Reginleif iba caminando hacia delante, y se detuvo, sin mirar atrás.

- ¿Ocurre algo? -pregunta.
- Reginleif, de Oblivion, su hermana se llama Evangeline, dejó la aldea a los nueve años... Imposible. Él.. un Eidolancer? No puede ser... eso es casualidad, pura casualidad... -pensaba ella- No, nada -le dice a Reginleif forzando una sonrisa.
- ¿Piensas que voy a tragármelo? -Reginleif se da la vuelta y la mira- Qué ocurre con mi hermana.
- Me recuerdas a alguien.
- ¿Y eso qué tiene que ver con mi hermana?
- Aún no te he dicho de dónde soy... soy de Veigar...
- ¿Y? Veigar está al lado de Oblivion, lo sé.
- Mi mejor amigo de la infancia se llamaba Reginleif, era de Oblivion, su hermana se llamaba Evangeline y dejó la aldea a los nueve años.
- No recuerdo a ninguna Claire.
- Mi nombre real... es Aiko.
- ¿Aiko?
- ¿No te acuerdas nada nada de mí?
- Paso de acordarme del pasado.
- Entonces... ¿Por qué buscas a tu hermana?
- Un presentimiento de los Eidolon.
- Sí que has cambiado...
- ¿Me conoces de algo?
- No lo sé... -dice pensativa- Pero todo encaja, el nombre, la procedencia, el nombre de su hermana, cuándo abandonó su aldea... Tiene que ser él, pero parece que no se acuerda para nada de mí... -piensa.
- No te quedes ahí parada, vamos. -dice Reginleif echando a andar de nuevo.
- Sí...

Reginleif seguía caminando. Claire le seguía, aunque a veces se quedaba quieta, pensativa. Reginleif no se detenía, seguía caminando hacia delante. Claire le perdió de vista. Cuando Reginleif ya no podía verse, una horda de más de 20 soldados bajaron de los árboles.

- Eres nuestra, traidora.
- Cobardes... Asquerosos... ¿No os negáis a atacarme justamente, de uno en uno?
- Khamja no conoce la palabra justicia. -dice un soldado saltando sobre ella.

Claire, con esfuerzo, pudo librarse de todos los soldados. Pero entonces, un montón de escopetas la apuntaban desde los árboles.

- Encima con shooters... -dice ella con asco.
- Muévete un dedo y estarás muerta. -dice uno.
- Bah, si está muerta ya... -dice otro, riéndose.

Reginleif tuvo una especie de presentimiento. Notaba que algo estaba ocurriendo. Agarró el talismán y levitó en el aire, rodeado del mismo aura plateada de siempre.

- Kirin, morador de las llamas, acude a mi llamada.

Esta vez, el resplandor fue de color rojo, y el espíritu que apareció era un perro alado rojo. Reginleif adoptó una forma parecida.

- Arde, bosque.

Con las palabras de Reginleif, el bosque entero estalló en llamas. Los shooters que apuntaban a Claire, a bastantes metros de distancia, murieron quemados. Claire estaba asustada, rodeada de fuego por todos sitios. Reginleif la alcanzó en seguida, sacándola de la zona de llamas, llevándola al otro lado del bosque, fuera del Campo Glacial.

- Ya no te debo nada... -le dice ella.

Reginleif recobró su forma humana.

- ¿Crees que dejaría morir a mi mejor amiga de la infancia? -dice Reginleif, sonriendo.
- Sabía... ¡Sabía que eras tú...! -dice Claire abrazando a su amigo.
- Me alegro mucho de verte, Aiko.
- ¡Y yo! Procura no llamarme así cerca de imperiales...
- Está bien -sonríe Reginleif.
- ¿Cómo es que me has reconocido ahora?
- Algunos Eidolon tienen partes negativas. Fenrir me despoja de antigüos recuerdos hasta que adopte otra forma diferente. Siento no haberte recordado antes.
- Vaya, entiendo... ¿Y cómo es que eres Eidolancer? ¿Cómo es que ahora eres... la persona más poderosa del mundo?
- No soy inmortal. Los Eidolon me escogieron.
- ¿Los Eidolon son los que escogen a quiénes son los Eidolancer?
- Así es. Por eso hay tan pocos... por eso ya no quedan. Me pregunto qué hice yo para ser escogido como Eidolancer.
- Siempre has tenido un fuerte carácter, quizá se fijasen un poco en eso...
- La cuestión no es por qué soy Eidolancer... la cuestión es que lo soy.
- No te imaginaba yo Eidolancer cuando eramos pequeños y jugábamos por las afueras de Oblivion y Veigar.. -dice Claire riéndose.
- ¿Y tú? ¿Cómo es que acabaste en Khamja?
- Cuando desapareciste, te estuve buscando varios días, por Veigar, Oblivion, la Colina de la Invocación... Hasta que me encontré con un tipo misterioso que me dijo que sabía cómo encontrarte, me fuí con él, y acabé en la capital de Khamja.
- ¿Quién era?
- Knoll se llamaba, era un Druid.
- ¿Y te lo creíste?
- Tenía solo 7 años, quería volver a verte, así que sí, le creí, y me secuestró. Estuve esperando a que Knoll me dijese cómo encontrarte durante todos estos años, pero siempre me saltaba con excusas, y nada más que tenía que hacer misiones para Khamja. Luego me ordenaron destruir mi pueblo, y no quise, Knoll lo hizo... A la mínima ocasión que tuve, huí de la capital. No quiero saber nada de Khamja.. los quiero ver muertos, especialmente a Knoll.
- Espero que lo mates.
- Descuida, pienso hacerlo -dice Claire sonriendo- Participaré en el Coloso por si aparece por allí encargarme de que sea el último lugar que pise.
- No has perdido tu espíritu optimista con los años -sonríe Reginleif.
- ¿Por qué no cambias de forma y vamos inmediatamente a Camus?
- No puedo cambiar de forma a no ser que haya peligro cerca... ser Eidolancer no es ser un dios.
- Pero sí que eres inmortal...
- Te he dicho muchas veces que no, Claire.
- Ahora que ya me conoces, sabes quien soy, y sabes que puedes confiar en mí, me puedes contar cuál es tu debilidad? Ten por seguro que no es para aprovecharme, es solo curiosidad -sonríe.
- En fin... para que un Eidolancer muera, todos sus Eidolon han de morir. Entonces pasa a ser una persona normal, que puede matarse como a cualquier otra.
- Pero los Eidolon desaparecen al instante... ¿cómo se matan?
- Cuando me hieren estando en una forma, el que sale herido no soy yo, sino el Eidolon que me da esa forma. Si los Eidolon están débiles no puedo cambiar de forma, y pueden matarme como sea.
- Gracias por habérmelo contado -sonríe ella.
- Espero no arrepentirme.

Reginleif y Claire echaron a andar, la Colina de la Invocación podía verse a lo lejos. No estaban muy lejos de Camus.

domingo, 8 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 5

La escena se encontraba en Campo Glacial, lugar donde Reginleif había despachado aquel arsenal de imperiales. El joven Eidolancer se hallaba sentado en el nevado suelo, apoyado en un árbol. Podía ver claramente los cadáveres de todos los soldados allí destruidos. Se preguntaba si debería dejar o no así los cadáveres, aunque al fin y al cabo le daba completamente igual. Se levantó y empezó a andar vagamente por la nieve, mirando los árboles para encontrar algo de comer.

Encontró unas frutas raras en un árbol, y se preguntó si serían comestibles.

- Total, no tengo nada que perder. -pensó.

Reginleif saltó al árbol y recogió un par de frutas, y bajó al suelo de un salto. Volvió a sentarse en la nieve, apoyándose en el árbol.

- Me pregunto cómo sabrán. -pensó pelando una fruta.

Le dió un mordisco. Al parecer, a Reginleif le gustó el sabor de aquella fruta. Volvió a saltar al árbol cogiendo más, y se sentó a comer. Al poco rato, ya había comido unas cuantas frutas, se levantó y ando hacia delante.

Se preguntaba si debería dejar Campo Glacial, ahora todos los imperiales saben que está allí. Sacó un mapa, y contemplándolo pensó...

- Estoy en el noreste. -piensa señalando donde pone Campo Glacial en el mapa- He oído rumores de que en el Monte Deran está el Pico de la Luna Fulgurante, relacionado con viejas historias de Eidolon. No quedaría muy lejos. A ver, aquí está la Colina de Invocación -señala el mapa- en mi aldea natal. De ahí, hacia el oeste está Camus, la ciudad portuaria donde se celebra el Coloso. No falta mucho para que tenga lugar el Coloso. Hacia el norte está el Monte Deran, que queda al oeste de aquí. Pasando por el Estero Escamado no tardaré mucho en llegar al Monte Deran. Aunque ya que estoy le haré una pequeña visita a la Colina de Invocación...

Reginleif se guardó el mapa en el bolsillo y echó a andar, hasta que se metió en un bosque. Se oían ruidos de espadas.

- ¡Eso, eso! ¡Venga, siete a por mí! -decía una voz conocida.
- Volverás a la capital de Khamhja, viva o muerta.

Reginleif se acercó a donde estaba el ruido. Un grupo de Sword rodeaban a Claire, la chica de pelo negro con la que había hablado antes.

- Khamja, como siempre, cobardes. -pensó Reginleif-

Reginleif aferró el talismán, y se elevó en el aire. Otra vez, apareció un aura plateada a su alrededor.

- Fenrir, aullido del viento, acude a mi llamada. -dijo con los ojos cerrados.

Una luz de color azul pálido inundó la zona. El espíritu de un lobo azul, blanco y plateado apareció sobre Reginleif, desvaneciéndose dentro de su cuerpo. El Eidolancer adoptó una forma parecida.

Reginleif saltó y corrió hacia donde estaban los gritos. Un tornado envió volando a los imperiales que había en la zona, perdiéndose de vista. La chica lo miró, parece que lo había reconocido.

- Te libraste del último soldado que quedaba en Campo Glacial la última vez. Y yo no soporto las deudas. -dijo Reginleif recobrando la forma humana.
- Reginleif, sabía que eras tú.
- ¿Qué haces aquí?
- Voy camino de Camus, voy a participar en el Coloso. ¿Y tú?
- Donde me lleve el viento. Pero voy a ir a la Colina de Invocación, me gustaría volver a verla.
- Está cerca de Camus, puedes venir conmigo si quieres -le dice sonriendo- ¿O crees aún que soy de Khamja?
- He oído a los imperiales. Tú fuiste de Khamja. ¿Abandonaste el imperio por miedo a morir?
- No...
- ¿Entonces? Bah, además no creo que me lo vayas a contar.
- Pues.. ¿por qué no? Somos amigos, ¿no?
- No sé a qué llamas tú amigos. Pero supongo que sí.
- Khamja me obligaba a destruir mi pueblo, porque había invocadores, y yo me negaba, pero ellos destruyeron mi pueblo y a los invocadores.
- Perder tu aldea natal es... ¿cruel por definirlo de algún modo?
- Sí... ¿A tí también te ha pasado?
- Mi aldea natal está vacía. Es Oblivion, la Aldea de los Invocadores, donde está la Colina de Invocación. Creo que no hay absolutamente nadie. Tenía 9 años cuando los Eidolon me escogieron como Eidolancer y dejé la aldea.
- Y todo este tiempo.. ¿qué has estado haciendo?
- Vagar por el mundo. Y aguantar imperiales, y destrozar imperiales.
- Entonces... ¿no tienes nada?
- Bueno, digamos que sí... Mi hermana, pero no sé nada de ella.
- ¿Quién es?
- Se llama Evangeline... ¿La conoces?

sábado, 7 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 4

Capital de Khamja, palacio del Emperador. Se encontraban en los aposentos del Emperador sus generales, unos soldados y Sefem, el Emperador.

- Excelencia, el Eidolancer despachó en Campo Glacial a más de 100 soldados en cuestión de segundos. -informó un soldado.
- Vaya vaya... Ese Eidolancer no es moco de pavo. -respondió Sefem.
- La Sword traidora le ayudó a terminar la tarea, Excelencia. -le indicó otro soldado.
- Sefem, aprovecharemos el torneo de Camus, ese que llaman el Coloso, para aniquilar enemigos poderosos. -indicó un soldado aparentemente de alto rango.
- Krad, encárgate. -le contesta Sefem.
- ¡General Krad! ¿Podemos ayudarle en algo? -dice un soldado.
- Ya os avisaré. Retiraros.

Los soldados se retiraron de los Aposentos del Emperador.

- Sefem, el torneo de Camus va a ser nuestro. Naymeel, Eithen, Erk y yo participaremos. Y mataremos a los rebeldes. -dice Krad.
- ¿Podréis con el Eidolancer? -responde Sefem.
- Dejémoslo solo. Primero exterminemos a los rebeldes. Será más seguro.
- ¿Qué haréis?
- Como ya sabrás, Sefem, estamos hablando de cuatro Generales del Imperio. La Fighter Naymeel, la Shooter Eithen, el Wizard Erk y yo, el Sword Krad. No vamos a tener rivales.
- ¡Emperadoooooooooor! ¡Kraaaaaaaaaaaaad! -dice una voz femenina.

Una chica corrió hacia los Aposentos.

- Hola, Generala Naymeel. -saludó Sefem.
- ¡Hola hola! -contestó ella enérgicamente.
- ¿Conoces ya el plan para Camus, no? -le pregunta Krad.
- ¡Sí! ¡Erk ha tenido una genial idea!
- Sorpréndeme... -dice Krad.

Sin hablar más, la chica zurró a Krad una fuerte patada en el brazo. Saltaron chispas en el lugar del golpe, y Krad cayó al suelo.

- ¿Qué? -dice Krad asombrado- ¡No puedo moverme!
- ¡Ni podrás hasta un poco, lalala! Erk ha usado su magia para cargarme los pies con energía eléctrica. -dice canturreando.
- Genial idea.. a decir verdad.. pero no si me toca ser el conejillo de indias.
- Vaya tramposos, padre. -dice una voz proveniente de cerca del trono.
- Príncipe Maj, hijo mío -dice Sefem- respóndeme... ¿Alguna vez Khamja ha jugado limpio? No solo los pies de Naymeel. La espada de Krad y las balas de Eithen también irán hechizadas. Mis felicitaciones a Erk.
- Gracias, señor. -dijo un joven con túnica que acababa de entrar a los Aposentos.
- Recordad, Generales. La cabeza del Eidolancer es la más cagada. Y queda una Invocadora, esa la quiero viva, nos vendrá muy bien. Ya he mandado muchos soldados a por ella pero ninguno ha vuelto. La traidora la quiero viva o muerta, me da igual. -dijo Sefem.
- Haremos lo que nos pide, Señor. -responde Erk con una reverencia.
- Bien, chicos. Falta Eithen. -dice Krad.
- Está por la capital, no ha ido a ningún sitio, buscadla. -dice Sefem.
- Naymeel, Erk, encargaros. No quedan muchos días para el torneo, y Camus está lejos. -dice Krad.
- General Krad, noto la presencia de Eidolon por la zona de Camus.
- ¿El Eidolancer está allí? Creo que estaba en Campo Glacial. Por la zona de Camus... está la Colina de Invocación, no muy lejos. Por lo tanto, la invocadora que buscamos es la que está por allí. -responde Sefem.
- ¡Cuenta con nosotros, Emperador! -dice Naymeel canturreando.
- Sefem, te la traeremos. -dice Krad.
- Cuento con vosotros.
- Ahora, id a buscar a Eithen -dice Krad a los dos otros generales.
- No es necesario -dice una voz femenina entrando por la puerta- Ya sé todo el plan y todo.
- ¡Eitheeeeeeen! -dice Naymeel, abrazándola.
- Estamos listos entonces. Partamos. -dice Krad.
- Buena suerte -dice Sefem.
- Adiós, Sefem. -dice Krad.
- Adiós Excelencia. -dice Eithen.
- ¡Nos vemos, emperadoooor! -se despide Naymeel.

Erk se limitó a hacer una reverencia. Los cuatro Generales salieron de los Aposentos del Emperador y dejaron la Capital de Khamja partiendo hacia Camus, para participar en el Coloso.

Eidolancer - Capítulo 3

La puerta de la mansión se abrió de nuevo. Leryn y Evangeline corrieron otra vez hacia abajo, pensando que de nuevo eran intrusos.

- ¿A qué vienen esas caras? -dice un tipo grande que portaba un hacha entrando por la puerta.
- ¡Piers! ¡Qué susto! -dice Leryn aliviada.
- ¡Ya podemos ir! ¡Ya podemos ir! ¡A la Colina de la Invocación! -dice Evangeline alegremente.
- ¿Qué? -pregunta sorprendido Piers.
- Hoy Eve cumple 16 años. Por eso tiene que ir a la Colina de la Invocación, para ser reconocida como Invocadora que es. -le explica Leryn.
- ¡Hostia! ¡Es verdad, que cumples los años! ¡Felicidades enana! Aunque ya de enana tienes poco -dice Piers riéndose
- ¡Gracias! Oye, Piers, ¿conoces a dos imbéciles que vinieron a intentar secuestrarme? Eran altos, con lanzas...
- Ah, los de Khamja. Quieren extraerte los poderes de Invocadora, así poder al menos hacer frente a los Eidolancer, Eve.
- ¡No me llevarán con ellos!
- Claro que no, para eso estamos nosotros. -dice Piers sonriendo
- Bueno, ¿vamos a la Colina de Invocación? -dice Leryn.
- ¿Queda muy lejos? -pregunta Evangeline.
- ¡Está en esta misma aldea!
- ¡Genial! ¿Encontraremos a mi hermano?
- Eso es mucho más difícil. No sabemos nada de tu hermano. Quizá.. esté muerto. -dice Piers.
- ¡Piers, no te pases! -dice Leryn.
- ¡Ja ja ja, solo bromeaba! -dice Piers riéndose. - Te ayudaremos a encontrar a tu hermano.
- ¡No tiene gracia! Por cierto Piers, Leryn ya me habló mucho del Imperio, sobre las distintas clases de guerreros, sobre los Eidolancer...
- Me has ahorrado trabajo, Leryn. -dice Piers riéndose.
- ¿Tú eres Hainley, no?
- Más bien Invencible Hainley. -dice Piers sin dejar de reírse.

Evangeline se reía, y tenía muchos ánimos de ir a la Colina de Invocación. Piers y Leryn estaban en parte contentos con sus ánimos, pero también se les veía algo preocupados. Los tres salieron por la puerta, con rumbo a la Colina. Pero nada más salir, una especie de gigante les cortó el paso. Nada más verlos, el gigante bramó y corrió hacia Evangeline.

- ¡Es un Orc de Khamja! ¡Este es mío! -dice Piers.
- Déjame a mí... las Fighter podemos con los Orc fácilmente, además, me encanta despedazar Orcs...
- ¡Tú ya te luciste con los Lancer! ¡Este es mi turno!

Sin hablar más, Piers sacó su hacha, y corrió contra el Orc. El Orc pegó un puñetazo colosal hacia el suelo, que Piers esquivó saltando y subiéndose al puño del Orc. Piers volvió a saltar, con el hacha en la mano, dirigiéndose a la cabeza del gigante. ¡HORA DE MASACRAR! -dijo Piers clavándole el hacha al Orc en la frente, haciéndole caer al suelo.

- ¿Decías algo, Leryn? -le mira Piers riéndose. ¿Un troll a mí?

Los tres siguieron caminando hacia la Colina. No tardaron mucho en llegar, pues estaba en la misma aldea.

- ¿Qué hago ahora? -pregunta Evangeline.
- ¿Puedes ver un haz de luz? -dice Leryn.
- Puedo verlo..
- Nosotros no, por lo tanto, eres invocadora, y tu primer Eidolon te espera. Ponte sobre el haz.
- No... va... a pasar nada, ¿verdad?
- No te preocupes -contesta Leryn sonriendo.

Evangeline andó con un paso muy lento hacia el haz de luz. Leryn y Piers estaban atrás, sin bajar la guardia por si algún imperial aparecía. Evangeline se elevaba en el aire, y una especie de león bípedo con un martillo en la mano apareció ante ella.

- Me llamo Zagan, invocadora. -le dice el Eidolon a Evangeline.
- ¿Eres... mi Eidolon? -le contesta ella.
- Así es. Te guiaré por el mundo. ¿Hay algo nuevo que quieras saber?
- ¿Cómo hago para invocar? ¿Conoces a mi hermano?
- Para invocar simplemente tienes que usar este talismán, y llamarme. -Le entrega a Evangeline un colgante- Y con respecto a tu hermano... no puedo hacer nada.
- Entiendo... ¡Gracias de todos modos, Zagan! ¡Ahora, a matar Imperiales!

Evangeline corrió de vuelta con Piers y Leryn.

- ¡Ya tengo mi primer Eidolon!
- Lo hemos visto, enhorabuena, ya eres una auténtica invocadora. -le dice Leryn sonriendo.
- ¡Enhorabuena campeona! -dice Piers.
- ¡Ahora ya puedo pelear con vosotros! ¡Se acabó el hacer de espectadora!
- Muy bien, bienvenida al "grupo de los que pelean" -se ríe Leryn.
- ¡Pero Eve, recuerda que el mejor de los tres soy yo! -dice Piers.
- Vaaaale, vaaaale, lo recordaré. -dice Evangeline riéndose. ¿Y ahora, qué hacemos?
- Buscar a tu hermano y pistas sobre Eidolancer -dice Leryn.
- ¡Vale! ¡Y matar imperiales!
- Está claro que no vamos a dejar la cabeza de un imperial que se cruce en nuestro camino -dice Piers.
- Necesitaremos pasta para el viaje... -dice Leryn.
- ¡Oye! ¡Tengo oído que en Camus, una ciudad cercana, se celebra una vez al año el Coloso, una competición donde luchan guerreros de todo el mundo! ¡Y el ganador recibe una inconmesurable cantidad de dinero! ¡Me apuntaré y ganaré dinero repartiendo hostias! ¡Cómo mola! -dice Piers.
- Pues no es mala idea, así ya entrenas un poco -dice Leryn.
- ¡A Camus entonces! -dicen Piers y Evangeline.

Los tres empezaron a andar, dirección a la ciudad portuaria de Camus.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 2

A kilómetros de distancia, en un campo nevado, se hallaba un joven misterioso, de pelo largo y azul claro y mediana estatura, rodeado por muchísimos soldados imperiales, más de cien. Los soldados no paraban de mirar al joven del centro, apuntándole con sus armas. El joven parecía de lo más tranquilo.

- ¡TE TENEMOS, EIDOLANCER! -gritaron varios soldados a la vez.
- Queridos imperiales… ¿No os cansáis de emprender una y otra vez la misma misión, siempre fracasándola?
- ¡EL FRACASO HA TERMINADO! ¡LLEVAREMOS TU CABEZA AL EMPERADOR! ¡SE ACABÓ LA AMENAZA DE LOS EIDOLANCER! ¡LARGA VIDA A KHAMJA!
- Parecéis críos que ven una piruleta… Dáis lástima. -dice serenamente el joven del centro.
- ¡MATAR AL EIDOLANCER! -gritó un imperial.
- ¡MATARLO! ¡MATARLO! ¡MATARLO! -vitoreaban sus compañeros.
- Pondré fin a vuestra euforia…

El joven del centro se elevó en el aire, agarrando una especie de talismán. Un aura plateada apareció a su alrededor.

- ¡A LAS ARMAAAAAAAAAAAS! -vocearon los imperiales, corriendo hacia el joven.
- Balrog, demonio de la gravedad, acude a mi llamada y muéstrame de nuevo tu ira. -dijo el joven con los ojos cerrados.

Una intensa luz marrón inundó la zona, concentrada sobre todo en un haz que había en el lugar donde el joven Eidolancer se encontraba. En la parte alta del haz de luz apareció una figura, una especie de minotauro alado gigante, que se desvaneció en luz y entró en el cuerpo del Eidolancer. Al instante, este cambió de forma, adoptando una forma más grande con los cuernos, las alas y los colores de Balrog.
- Empieza la función. -dice el Eidolancer riendo y ascendiendo en el aire.

- ¡NO OS QUEDÉIS QUIETOS! ¡A ÉL! -voceó un imperial.
- Gravedad Cero. -dijo el Eidolancer extendiendo la mano hacia el suelo.

Todos los soldados salieron disparados hacia arriba a gran velocidad.

- Gravedad Cien.

Los soldados cayeron al suelo a velocidad aún mayor, rompiéndose en pedazos nada más caer.

- Cada vez dáis más y más pena, imperiales… Gravedad restaurada.

A lo lejos se podía ver a un imperial corriendo, que se había escapado antes de que el Eidolancer absorbiese a Balrog. Antes de que éste pudiese hacer nada, una figura con una espada le cortó la cabeza, y se acercó al Eidolancer. Era una chica algo más baja que él, de pelo largo y oscuro y tenía pinta de un poco más joven que él.

- No deberías dejar que escape ni uno -le dijo sonriendo
- ¿Crees que me he dado cuenta de que se iba? -le contesta él sin revertir la forma de Balrog.
- Supongo que no -le contesta ella.
- Bien. ¿Qué ocurre, vienes a por mí para llevarme al Imperio y conseguir la recompensa?
- Qué va... Odio a Khamja con todo mi ser.
- ¿Por algo en especial?
- Por muchas cosas…
- Ah, vale. -dice el Eidolancer fríamente.
- Me llamo Claire, encantada -dice ella tendiéndole una mano.
- …
- ¿Ocurre algo?
- Nada. Me llamo Reginleif. -dice él recuperando su forma original y estrechando su mano con desgana.
- ¿Peleas contra Khamja?
- Me defiendo de Khamja. Pero sí, también me dan asco.
- Ah.. ¿Por qué te atacaban tantos a la vez?
- Como ya sabrás, soy Eidolancer, y mi cabeza vale un dineral para el Imperio.
- Lo sé, sale en un montón de anuncios… Pero has despachado a centenares de soldados en cuestión de segundos. ¡Eres invencible!
- Invencible o no.. no importa. Desde luego un arsenal de juguetitos del Emperador no van a atraparme así porque sí. Y más cuando tengo aún cosas importantes que hacer en la vida.
- Me gusta tu espíritu -dice ella sonriendo.
- …
- Entonces, ¿no puedes morir de ninguna manera?
- La muerte siempre existe, nadie puede librarse de ella.
- ¿Cómo? ¿Cómo puedes morir tú?
- ¿Crees que voy a decírtelo? Mi cabeza tiene un precio que haría rico hasta a la familia mendiga más pobre del universo. ¿Crees que le voy a decir cómo matarme a alguien a quien acabo de conocer?
- Te comprendo…
- Estoy a la espera de más imperiales. Me aburro.
- ¿No tenías cosas importantes que hacer en la vida?
- Cosas fuera de alcance.
- ¿Cómo cuáles?
- …
- Vale, no me vas a decir nada…
- Un consejo te doy.. Nunca confíes en quien pueda ser el enemigo.
- ¿Eso lo dices por mí? ¡No soy el enemigo!
- Eso deberás demostrarlo.
- Al fin y al cabo te entiendo, yo en tu situación tampoco iría confiando en la gente…
- Me alegra saber eso.
- Bueno, tengo que marcharme, ¡espero que volvamos a vernos!
- Adiós.
La joven echó a andar, hasta que Reginleif la perdió de vista.
- Buen intento, Sword. Si quieres esa recompensa, me temo que deberás currártelo más. -dice Reginleif para sí.

Eidolancer - Capítulo 1

Era una templada noche de otoño, una vieja mansión de una aldea abandonada, de la cual corrían místicos rumores. En la mansión había dos chicas conversando tranquilamente, estaba todo en calma. De repente, se oyeron fuertes golpes en la puerta de la mansión.

- Evangeline, quédate ahí! -gritó la mayor de las chicas, alta y con aspecto de guerrera.
- ¿Quién son? ¿Qué pasa? -respondió la menor.
- ¡Iré a comprobar! ¡Parecen ladrones!
- ¡Échalos!
- Descuida, a eso voy.

La mayor bajó corriendo hacia el vestíbulo de la mansión. Un par de hombres altos y robustos armados con lanzas estaban allí, mirando a sus alrededores amenazadoramente.

- Khamja... -dijo la joven con asco.
- ¡Ja ja ja! ¡Mira lo que nos encontramos! Chica, entréganos a la invocadora si no quieres que te hagamos daño. -dijo sarcásticamente uno de los dos, apuntando con la lanza a la joven de la mansión.
- Aquí no hay ninguna invocadora. Iros por donde habéis venido. -respondio ella fríamente.
- ¡JA JA JA JA JA! ¿No esperarás que nos traguemos eso, verdad? -contestó el otro de los de la lanza.
- Tienes agallas, hay que reconocerlo -dijo su compañero sonriendo.
- Si no os váis de aquí, tendré que echaros. -dijo de nuevo la chica.

Los dos tipos de la lanza se sumieron en una profunda carcajada. Alarmada por el ruido, la menor de la mansión acudió al vestíbulo.

- ¡Leryn! ¡Qué ocurre!
- Khamja. Parece que estos dos payasos necesitan disciplina. -contesta ella.
- ¿Disciplina? ¡JAJAJAJAJA! ¡Así que no había invocadoras! Ven con nosotros, chiquilla. -le dijo uno de los de la lanza a la pequeña.
- Por encima de mi cadáver. -responde Leryn.
- Hoy es nuestro día de suerte, compadre. Nos cargamos a la guardiana esta y nos llevamos a la invocadora con nosotros. ¡Seremos admirados por todo lo alto en el Imperio! -dijo el lancero, apuntando con la lanza a Leryn.

Uno de los lanceros cargó corriendo contra Leryn. Ella esquivó el ataque con un ágil salto, y disparó una patada desde arriba que acertó al lancero en la nuca, haciendo que este caiga al suelo inconsciente. Se quedó quieta, mirando fríamente al otro lancero, que se le vio dudar un momento, si echar a correr o atacar. Se decantó por la segunda opción, corrió hacia la chica, saltando antes de llegar a ella para clavarle la lanza desde arriba. Ella rodó por el suelo, y dió una serie de rápidas patadas al estómago del lancero nada más caer. El lancero cogió a su compañero, inconsciente en el suelo, y salió corriendo de la casa. -¡VENGANZA! gritó alocadamente antes de desaparecer.

- ¿Quienes eran? -preguntó la más joven.
- Imperiales de Khamja, ya te había hablado antes sobre ellos. Dos Lancers. -le responde Leryn.
- ¿Lancers?
- Así es, guerreros especializados en el uso de la lanza.
- ¡Anda! ¿Y cada guerrero tiene un nombre así?
- En efecto. Existen 10 especialidades.
- ¡Guau! ¡Cuéntame más!
- Sword, Shooter, Lancer, Assasin, Orc, Fighter, Priest, Wizard, Druid y Hainley. Los Sword manejan la espada, los Shooter pelean con armas a distancia, los Lancer, como acabas de ver, utilizan la lanza, los Assasin usan katanas o cuchillas, son muy rápidos y tienen sus habilidades especiales aprovechando este punto. Los Priest se encargan de hechizos para proteger a su grupo y curarles de las heridas. Los Wizards son magos, usan hechizos elementales. Los Druids son muy poderosos pero son completamente inútiles si no hay sombras, ya que aprovechan la sombra para combatir, se les conoce como Hechiceros de las Sombras también. Los Orc y las Fighter no usamos armas, usamos el cuerpo como arma, como ya has visto. Los Orc son muy grandes, las Fighter pues ya me conoces. Y los Hainleys son valientes guerreros armados con hachas, como Piers, que volverá pronto.
- ¡Aprendido todo, Leryn-sensei!
- Hoy cumples los 16 años, Evangeline. Es hora de que vayas a la Colina de la Invocación.
- ¿Yo? ¿¡Por qué!? ¿¡Qué tengo que hacer allí!?
- Eve, eres una invocadora.

La pequeña se asombró muchísimo al oír esto último.

- ¿Yo una invocadora?
- Exacto. Los de Khamja venían en tu búsqueda.
- Por qué no me lo has dicho antes...
- No quería preocuparte. La misión de Piers y mía es protegerte y no dejar que el Imperio te capture. Tu abuelo nos la encomendó antes de morir, y desde entonces hemos entrenado mucho.
- ¿Mi hermano también lo sabía?
- No sé nada de tu hermano. Desapareció a los 9 años, ¿recuerdas?
- Sí... ¿Sabes dónde puede estar?
- No, pero.. Podemos buscarle.
- ¿Es un invocador también?
- No, no lo es. Tú eres la última invocadora del mundo.
- Entiendo... Pero.. ¿Para qué me quiere el Imperio?
- Para destruir al Eidolancer.
- ¿Eidolancer?
- Verás, existen unas criaturas sobrenaturales, consideradas dioses para algunos, llamadas Eidolon. Los invocadores invocan Eidolon para pelear. Los Eidolancer los invocan y absorben sus poderes, cambiando a una forma suprema con cada Eidolon. Es la clase más poderosa que existe. El Imperio les teme, por lo que los pocos que existían se han encargado de aniquilarlos. Y creen que raptándote, conseguirán información acerca de los Eidolancer, a partir de tus Eidolon.
- ¿Puedo invocar Eidolon yo?
- Podrás en cuanto vayamos a la Colina de la Invocación, Eve.
- ¡Tengo prisa! ¡Vamos!
- Siempre hay que llevar cuidado con Khamja. Esperaremos a que Piers regrese.
- ¡Vale! ¡Luego iremos a buscar a mi hermano! ¡Y con mi Eidolon aplastaré a cualquier soldadito de esos que se crucen en mi camino!
- Te veo muy decidida -le contesta Leryn sonriendo.
- ¿Conoces a algún Eidolancer?
- No… Pero sé muchísimo sobre ellos. Son capaces de acabar con un arsenal de enemigos en cuestión de segundos. Siempre han escaseado muchísimo, no es como los invocadores. Los Eidolancer son elegidos por los Eidolon, esa es la razón por la que no hay casi, además, están en busca y captura para Khamja, dudo que quede alguno.
- Gracias por enseñarme tanto, Leryn. -sonríe la pequeña ampliamente.
- No las des, has de estar preparada para todo -dice Leryn guiñándole un ojo.

Las dos jóvenes siguieron conversando animadamente, esperando a que el supuesto Piers regresase para ir a la Colina de Invocación. Se notaba que Evangeline tenía ganas de ir. Al cabo de un rato, la conversación volvió a ser interrumpida de nuevo por un sonido de la puerta…

martes, 3 de agosto de 2010

Presentación

Queridos leyentes. Hoy, una aburrida noche de Agosto, se estrena Final Destination, y pronto daré a conocer mi nueva "obra maestra", Eidolancer.

A parte de Eidolancer, en Final Destination se irán subiendo otro tipo de paridas. Os recomiendo que os leáis los avisos.

AVISO LEGAL

Las paridas que sean colgadas en Final Destination están preparadas para divertir al público. Los fics también tendrán finalidad de entretenimiento.

Los contenidos que puedan ser publicados aquí no tienen ni tendrán tono ofensivo contra grupos sociales, entidades ni creencias religiosas.

Final Destination se hace responsable de toda ofensa que pueda causar al público general, y pide perdón si los vídeos, paridas, etc aquí subidas no es del agrado de los visitantes.




Soy una persona muy buena...


AVISO ILEGAL

Final Destination ha sido creado porque necesitaba algún lugar para publicar Eidolancer y más paridas. Y la finalidad de los fics es que la gente los lea, y la de las paridas es hacer reír... al menos se cree eso. En este blog se parodiará a quien me de la gana, insultando si hace falta, y humillando si es necesario a cualquier grupo social (ya sean retrasados, noobs o simplemente canis) a entidades (tales como Día, que si pagas más es porque cobran las bolsas) y a las religiones, tanto cristiana, como musulmana, judía o la que os salga del rabo / chumino / cosa no identificada.

Final Destination no se hace responsable de vuestros problemas. ¡ID AL PSIQUIATRA, OSTIAS! Si alguien se siente ofendido, que se joda, ya que no pienso pedir perdón ni arrepentirme lo más mínimo por hacer lo que me sale de los santos cojones.




¡Y una mierda!