Claire y Leryn llamaron a los que llegaban de ver la ciudad desde detrás de un árbol. Escucharon atentamente la conversación de los generales.
- Así que un Sword, un Wizard, una Fighter y una Lancer. –dijo el soldado.
- Sí. Ahora, ya me estás diciendo cuándo son las preliminares. –responde el más alto de todos.
- Krad, no te pases. Perdone, señor. Khamja no busca problemas. –dice el más bajo.
- Eeeeerk, ¡recuerda que sí los buscamoooos! –dice una voz canturreante.
- Erk, Naymeel, callaos ya. –dice el grande.
- El Coloso es nuestro. –dice la Lancer que había con ellos.
Piers no pudo contener la risa, y soltó una carcajada.
- ¿Quién anda ahí? –dice Krad, el más grande de los generales.
- El ganador del Coloso –dice Piers, saliendo de detrás del árbol.
- ¿Has oído lo que decíamos? –pregunta Krad.
- Lo que decíais y más –dice Piers riéndose.
- Encargáos de él. –dice Krad.
- ¡A la ordeeeen!
La Fighter saltó sobre Piers, derribándolo e inmovilizándolo con las piernas. El Wizard creó un anillo de fuego a su alrededor. La Lancer saltó, y caía en picado para clavar la lanza en el cuello de Piers.
- ¡Piers! –dice Leryn, preparándose para saltar de detrás del árbol y ayudarle.
- Espera. –dice Reginleif sujetándola del brazo- Hermana, a ver tus Eidolon.
- ¡Piers, te ayudaré! ¡Zagan! –dice Evangeline agarrando su talismán.
Una luz apareció en el suelo, y Zagan surgió de ella. Arremetió contra los generales apartando a la Fighter de Piers, saliendo ésta despedida. Piers, que ya podía moverse, rechazó el ataque de la Lancer con un barrido de su hacha. La Fighter volvió a saltar sobre Piers, pero el hacha de Zagan la mandó volando antes de que llegase a tocarlo. La Lancer saltó de nuevo, pero antes de que llegase al punto más alto del salto Piers había lanzado sus dos hachas pequeñas, haciéndola caer.
- Basta. No quiero que os canséis. –dice Krad a los generales.
- Ojalá nos enfrentemos en el torneo, necio Hainley, ¡no tendré piedad! En una pelea justa tú y yo solos no puedes conmigo, si no es por la invocación te hubiese asfixiado. –dice la Fighter con una voz chillona.
- Soñar es gratis, Fighter. –le dice Piers.
- Erk, Naymeel, Eithen, retiraos.
Los tres generales obedecieron, y se alejaron dejando a Krad solo.
- Ahora dime, Hainley. ¿De dónde sale ese Eidolon?
- Ni idea.
- Invocadora, sal de donde estés.
- Aquí no hay ninguna invocadora.
- La Última Invocadora... está aquí. Sal de donde estés, por tu bien. –dice Krad amenazadoramente.
Evangeline se dispuso a salir.
- No salgas, los otros tres están acechando. –dice Leryn.
- Y aquí estás tú, Piers, Claire y Reginleif. Además, aún no he retirado a Zagan.
- Haz caso de lo que te dice, hermana.
- Mala espina me da esto... –dice Evangeline.
- Confía en nosotros. –dice Reginleif.
- Vale... –dice Evangeline retirando a Zagan.
- ¿Ves como eso no es un Eidolon? –dice Piers viendo como desaparece Zagan.
- ¿Lo estabas controlando tú? –pregunta Krad.
- Así es. Es un simple monstruo.
- Un Hainley con ultrapoderes... ¿Es ese tu Ultimate?
- No voy a dar pistas, y menos a un imperial.
- Veremos a ver cómo acaba el Coloso. Disfruta de tus últimos momentos de vida, Hainley. –dice Krad dándole la espalda y marchándose.
- ¿Ultimate? –pregunta Evangeline.
- Cuando un guerrero tiene mucho poder y experiencia, desarrolla un cambio sobrenatural. Ese cambio puede ser de millones de tipos, desde ataques y aumentos hasta pequeñas invocaciones. Cuanto más poderoso sea el espíritu del guerrero, más poderoso será su Ultimate. –dice Leryn.
- ¿Entonces el imperial se ha tragado que mi Zagan era el Ultimate de Piers? –dice Evangeline riéndose.
- Eso parece. –se ríe Piers.
- Parece que serán duros rivales. –dice Claire.
- Para nada. No te preocupes por esos... ¡Deberías preocuparte por mí! –dice Piers riéndose.
- Bueno, mañana son las preliminares, ¿no creéis que deberíais descansar? –dice Reginleif.
- Tienes razón, vayamos a la posada.
Los cinco dejaron la entrada del Coliseo, y se fueron a la posada, donde se acostaron y durmieron hasta que unas fuertes campanas los despertaron. Reginleif se levantó, y vió a su hermana que estaba en la cama de enfrente durmiendo.
- ¡Hermana! ¡Nos perdemos las preliminares! –dice Reginleif.
- Pero nosotros no participamos... –dice Evangeline.
- Da igual, quiero ver perder a ese tal Krad.
Evangeline se levantó de mala gana, y ella y su hermano fueron al Coliseo, sentándose en las gradas. Había muchísima gente, de todo el mundo, que se reunía en Camus para ver el Coloso. Unos chavales pasaban por las gradas con unas bandejas recogiendo dinero para apuestas. Sin duda, Krad era el favorito. Todos apostaban que pasarían las preliminares.
- ¡Queridos participantes! Sois más de 300 los que os habéis inscrito, pero recordad que solo los 64 mejores disputarán el Coloso. Los 64 que obtengan la mayor puntuación serán los participantes del Coloso de este año. ¡Que den comienzo las preliminares!
Todo el día se pasó en las rondas preliminares. Duraban poco, pero eran muchísimos participantes. Como era de esperar, Krad se hizo una puntuación magnífica. Los otros tres generales también pasaron las rondas sin ningún problema. Leryn, Piers y Claire también. Por la noche, los cinco se reunieron en la posada.
- ¡Fantástico! ¡Estáis todos en el Coloso! –dice Evangeline.
- Era de esperar, es más, yo ya lo sabía. –dice Reginleif.
- Las preliminares han sido el entrenamiento que necesitaba –dice Piers.
- Mañana empiezan los enfrentamientos, espero no enfrentarme con vosotros en la primera ronda. –dice Leryn.
- De lo contrario habrás perdido –se ríe Piers.
Los cinco se echaron a dormir. Fueron despertados de nuevo por las campanas. Ya no eran las rondas preliminares... ya tenían que enfrentarse a otros guerreros. Claire, Leryn y Piers estaban más que preparados.
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