Era una templada noche de otoño, una vieja mansión de una aldea abandonada, de la cual corrían místicos rumores. En la mansión había dos chicas conversando tranquilamente, estaba todo en calma. De repente, se oyeron fuertes golpes en la puerta de la mansión.
- Evangeline, quédate ahí! -gritó la mayor de las chicas, alta y con aspecto de guerrera.
- ¿Quién son? ¿Qué pasa? -respondió la menor.
- ¡Iré a comprobar! ¡Parecen ladrones!
- ¡Échalos!
- Descuida, a eso voy.
La mayor bajó corriendo hacia el vestíbulo de la mansión. Un par de hombres altos y robustos armados con lanzas estaban allí, mirando a sus alrededores amenazadoramente.
- Khamja... -dijo la joven con asco.
- ¡Ja ja ja! ¡Mira lo que nos encontramos! Chica, entréganos a la invocadora si no quieres que te hagamos daño. -dijo sarcásticamente uno de los dos, apuntando con la lanza a la joven de la mansión.
- Aquí no hay ninguna invocadora. Iros por donde habéis venido. -respondio ella fríamente.
- ¡JA JA JA JA JA! ¿No esperarás que nos traguemos eso, verdad? -contestó el otro de los de la lanza.
- Tienes agallas, hay que reconocerlo -dijo su compañero sonriendo.
- Si no os váis de aquí, tendré que echaros. -dijo de nuevo la chica.
Los dos tipos de la lanza se sumieron en una profunda carcajada. Alarmada por el ruido, la menor de la mansión acudió al vestíbulo.
- ¡Leryn! ¡Qué ocurre!
- Khamja. Parece que estos dos payasos necesitan disciplina. -contesta ella.
- ¿Disciplina? ¡JAJAJAJAJA! ¡Así que no había invocadoras! Ven con nosotros, chiquilla. -le dijo uno de los de la lanza a la pequeña.
- Por encima de mi cadáver. -responde Leryn.
- Hoy es nuestro día de suerte, compadre. Nos cargamos a la guardiana esta y nos llevamos a la invocadora con nosotros. ¡Seremos admirados por todo lo alto en el Imperio! -dijo el lancero, apuntando con la lanza a Leryn.
Uno de los lanceros cargó corriendo contra Leryn. Ella esquivó el ataque con un ágil salto, y disparó una patada desde arriba que acertó al lancero en la nuca, haciendo que este caiga al suelo inconsciente. Se quedó quieta, mirando fríamente al otro lancero, que se le vio dudar un momento, si echar a correr o atacar. Se decantó por la segunda opción, corrió hacia la chica, saltando antes de llegar a ella para clavarle la lanza desde arriba. Ella rodó por el suelo, y dió una serie de rápidas patadas al estómago del lancero nada más caer. El lancero cogió a su compañero, inconsciente en el suelo, y salió corriendo de la casa. -¡VENGANZA! gritó alocadamente antes de desaparecer.
- ¿Quienes eran? -preguntó la más joven.
- Imperiales de Khamja, ya te había hablado antes sobre ellos. Dos Lancers. -le responde Leryn.
- ¿Lancers?
- Así es, guerreros especializados en el uso de la lanza.
- ¡Anda! ¿Y cada guerrero tiene un nombre así?
- En efecto. Existen 10 especialidades.
- ¡Guau! ¡Cuéntame más!
- Sword, Shooter, Lancer, Assasin, Orc, Fighter, Priest, Wizard, Druid y Hainley. Los Sword manejan la espada, los Shooter pelean con armas a distancia, los Lancer, como acabas de ver, utilizan la lanza, los Assasin usan katanas o cuchillas, son muy rápidos y tienen sus habilidades especiales aprovechando este punto. Los Priest se encargan de hechizos para proteger a su grupo y curarles de las heridas. Los Wizards son magos, usan hechizos elementales. Los Druids son muy poderosos pero son completamente inútiles si no hay sombras, ya que aprovechan la sombra para combatir, se les conoce como Hechiceros de las Sombras también. Los Orc y las Fighter no usamos armas, usamos el cuerpo como arma, como ya has visto. Los Orc son muy grandes, las Fighter pues ya me conoces. Y los Hainleys son valientes guerreros armados con hachas, como Piers, que volverá pronto.
- ¡Aprendido todo, Leryn-sensei!
- Hoy cumples los 16 años, Evangeline. Es hora de que vayas a la Colina de la Invocación.
- ¿Yo? ¿¡Por qué!? ¿¡Qué tengo que hacer allí!?
- Eve, eres una invocadora.
La pequeña se asombró muchísimo al oír esto último.
- ¿Yo una invocadora?
- Exacto. Los de Khamja venían en tu búsqueda.
- Por qué no me lo has dicho antes...
- No quería preocuparte. La misión de Piers y mía es protegerte y no dejar que el Imperio te capture. Tu abuelo nos la encomendó antes de morir, y desde entonces hemos entrenado mucho.
- ¿Mi hermano también lo sabía?
- No sé nada de tu hermano. Desapareció a los 9 años, ¿recuerdas?
- Sí... ¿Sabes dónde puede estar?
- No, pero.. Podemos buscarle.
- ¿Es un invocador también?
- No, no lo es. Tú eres la última invocadora del mundo.
- Entiendo... Pero.. ¿Para qué me quiere el Imperio?
- Para destruir al Eidolancer.
- ¿Eidolancer?
- Verás, existen unas criaturas sobrenaturales, consideradas dioses para algunos, llamadas Eidolon. Los invocadores invocan Eidolon para pelear. Los Eidolancer los invocan y absorben sus poderes, cambiando a una forma suprema con cada Eidolon. Es la clase más poderosa que existe. El Imperio les teme, por lo que los pocos que existían se han encargado de aniquilarlos. Y creen que raptándote, conseguirán información acerca de los Eidolancer, a partir de tus Eidolon.
- ¿Puedo invocar Eidolon yo?
- Podrás en cuanto vayamos a la Colina de la Invocación, Eve.
- ¡Tengo prisa! ¡Vamos!
- Siempre hay que llevar cuidado con Khamja. Esperaremos a que Piers regrese.
- ¡Vale! ¡Luego iremos a buscar a mi hermano! ¡Y con mi Eidolon aplastaré a cualquier soldadito de esos que se crucen en mi camino!
- Te veo muy decidida -le contesta Leryn sonriendo.
- ¿Conoces a algún Eidolancer?
- No… Pero sé muchísimo sobre ellos. Son capaces de acabar con un arsenal de enemigos en cuestión de segundos. Siempre han escaseado muchísimo, no es como los invocadores. Los Eidolancer son elegidos por los Eidolon, esa es la razón por la que no hay casi, además, están en busca y captura para Khamja, dudo que quede alguno.
- Gracias por enseñarme tanto, Leryn. -sonríe la pequeña ampliamente.
- No las des, has de estar preparada para todo -dice Leryn guiñándole un ojo.
Las dos jóvenes siguieron conversando animadamente, esperando a que el supuesto Piers regresase para ir a la Colina de Invocación. Se notaba que Evangeline tenía ganas de ir. Al cabo de un rato, la conversación volvió a ser interrumpida de nuevo por un sonido de la puerta…
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