Al fondo de un dorado campo, se podía distinguir ya Camus, la ciudad portuaria. Se distinguía por el Coliseo, edificio más alto y grande de la ciudad. Reginleif y los demás cada vez estaban más cerca, y Piers parecía totalmente preparado para el Coloso. Unos viajeros pasaron por su lado, también camino de Camus para participar en el Coloso. Parecía que tenían prisa.
Tras un largo paseo, los chicos estaban en la entrada de Camus.
- ¿Venís a participar en el Coloso? –pregunta un guardia que había en la puerta de la muralla.
- Así es, pero no todos. –responde Piers.
- Adelante. Quedan dos días para que de comienzo el Coloso. Las inscripciones son en el mismo Coliseo, yo que vosotros me daría prisa.
- ¡CORRIENDO! –vocea Piers.
Piers echó a correr hacia el Coliseo. Los demás le siguieron de mala gana. Un cartel decía que para apuntarse había que decir nombre, raza y edad al soldado que había en la puerta del Coliseo.
- Piers. Hainley, 24 años ¡APUNTA!. –dice Piers al soldado que había en la puerta apuntando nombres.
- Apuntado pues.
- Leryn. Fighter, 21 años. –dice Leryn aproximándose al soldado.
- Apuntada.
- ¿QUÉ? ¿TÚ? ¿TÚ EN ESTO? –pregunta sorprendido Piers.
- Si ganas el Coloso, no podrás decir que no te has tenido que esforzar. Porque para ganarme a mí tendrás que esforzarte mucho, no te lo pondré nada fácil –dice Leryn guiñando el ojo.
- ¡Si no vas a pasar de la primera ronda!
- Eso lo veremos –sonríe Leryn.
- Claire. Sword, 19 años. –dice Claire acercándose al soldado.
- Todos apuntados. Recordad, mañana son las preliminares. Pasado mañana dará comienzo el Coloso. Podéis aprovechar para entrenar y ver la ciudad mientras.
- ¡No necesito entrenar! ¡Voy a ganar sí o sí! –dice Piers.
- Despierta, tío, despierta. –le responde Leryn.
- ¿Vosotros no os inscribís? –dice el soldado a Reginleif y Evangeline.
- Paso. –responde Reginleif con frialdad.
- Voy a entrenar un poco. Piers, Claire, creo que deberíais hacer lo mismo. –dice Leryn.
- Tienes razón. –responde Claire.
- Yo voy a dar una vuelta por la ciudad –dice Reginleif.
- ¡Voy contigo, hermano! –dice Evangeline.
- ¡Y yo con vosotros! –dice Piers- ¡Entrenar es de novatos! Además, si algún imperial merodea por ahí y se encuentra con el último Eidolancer y la última Invocadora, ¡nos quedamos sin chiquilla y sin peliazul!
- Haz caso a Leryn, Piers. Reginleif descuartizó a un centenar de imperiales en Campo Glacial en cuestión de segundos. ¿Crees que “algún imperial que merodee por ahí” va a cogerle? –le dice Claire.
- Sigo pensando que entrenar es de novatos. ¡Vamos a ver qué tiene esta ciudad por ahí! Quedamos a la noche aquí mismo. –responde Piers.
- Claire, es así siempre que se le mete algo en la cabeza, tú no te preocupes. –dice Evangeline sonriendo.
Evangeline, Reginleif y Piers se alejaron por la calle principal de la ciudad, mientras que Leryn y Claire se dirigían a un descampado, a entrenarse.
- ¡Hamburguesas! –dice Piers señalando un puesto que había en la calle.
- ¡Me apetece un perrito caliente! –dice Evangeline.
- A zampar que toca. –dice Reginleif- Yo me pillaré otra hamburguesa.
- ¡Tú, el de detrás del puesto! ¡Marchando dos hamburguesas y un perrito caliente, YA! –dice Piers acercándose al puesto.
- Ahora mismo. –dice el vendedor.
- Aquí tienes. –dicen Evangeline y Reginleif sacando unas monedas.
- Gracias. –dice el vendedor.
- Anda, toma. –dice Piers pagándole al vendedor con toda la chatarreja de sus bolsillos- Dos pájaros de un tiro, me deschatarro y me zampo una hamburguesa.
Los tres se sentaron en un banco a comerse lo que se habían comprado.
- ¡Está bueno! –dice Evangeline comiendo.
- ¡Y la hamburguesa! –responde Reginleif.
- Es comestible. –dice Piers engullendo la hamburguesa de un bocado- ¡LENTOS!
- Mañana tienes las preliminares del Coloso y tú aquí, zampando como un gordo tocinero. –dice Evangeline.
- ¡Reviento a todos los del Coloso como me dé la gana! –dice Piers.
- Sabes que Leryn está a tu misma altura, y ella va a ir más entrenada...
- A esa se la van a liquidar en la primera ronda, ¡ya verás!
- Al menos, confianza en tí mismo no te falta... –dice Reginleif.
- ¡Claro que no! Si piensas en la victoria, hay posibilidad de perder. Si piensas en la derrota, no hay posibilidad de ganar. ¿Lo captas? –sonríe Piers mirando a Reginleif.
- Lo capto. –dice Reginleif sonriendo.
La noche se acercaba. Piers, Evangeline y Reginleif se dirigieron a la entrada del Coliseo, a reunirse con Claire y Leryn. Los generales imperiales estaban apuntándose en ese momento...
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