viernes, 20 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 15

Piers estaba preparado en la arena. Ryze, su oponente, le miraba amenazadoramente. Leryn estaba fuera tomándose un merecido descanso. Ella pudo ver que un tipo se acercaba, con cierto cansancio.

- Mátame. –dice el que acababa de llegar.
- ¿Bowk? –pregunta Leryn asombrada.
- Que me mates.
- ¿Por qué he de hacerlo?
- Tú me has vencido. El ganador vive, el perdedor muere. Mátame.
- Sí que eres raro para querer tirar tu vida de esa manera...
- Prefiero morir a vivir sin saber por qué.
- ¿Hace falta un porqué para vivir?
- Entonces, ¿no vas a matarme?
- No. –sonríe Leryn.
- Impresionante, me ha vencido una cobarde.
- La vida es lo mejor que tenemos. ¡No hay que malgastarla de esa manera! Piensa en tu familia, tu gente... ¿Crees que querrán que les abandones?
- Déjate de esas chorradas que parece que has sacado de un libro de autoayuda.
- ¿No te preocupa la gente?
- ¿A tí sí?
- ¡Desde luego! No es un delito hacer un favor a alguien.
- Por qué haces cosas por los demás... Dime, ¿te sirve de algo?
- Tienes que darte cuenta de muchas cosas, Bowk. Cuando lo hagas, comprenderás que tengo razón.

Bowk se alejó sin decir ni una sola palabra.

- Qué raro es... –piensa Leryn para sí.

Una voz que venía de la arena acababa de anunciar la victoria de Piers sobre Ryze. En media hora se disputaría la final. Piers salió de la arena y fue a reunirse con Leryn, que le felicitó por haber llegado tan lejos.

- Comprende ya que el Coloso es mío. –dice Piers riéndose.
- No te lo voy a poner nada fácil, más te vale darlo todo o el Coloso será mío –ríe Leryn.
- ¿Crees que me voy a cortar? En la arena no existen compañeros, ni amigos. Solo aliados y enemigos. ¡Y esta vez somos enemigos! –grita Piers.
- Me gusta tu espíritu. Suerte, porque la vas a necesitar. –guiña el ojo Leryn.
- ¡Eres tú la que la va a necesitar!

El tiempo de descanso había acabado. Los dos finalistas entraron en la arena, se estrecharon fuertemente las manos y se separaron unos pasos. Se indicó el comienzo del combate.

Piers cogió dos hachas de mano y corrió contra Leryn. Ella, en vez de esquivarlo, le sorprendió con una patada frontal. Piers ladeó un poco la cabeza, esquivando la patada, y barrió el aire, con ansia de darle a Leryn, pero ella se deslizó por el suelo esquivando los hachazos. Piers cogió el hacha grande, la levantó, pero Leryn fue más rápida y salto sobre él tirándolo al suelo. Se agarró fuertemente a él, pero un golpe de hacha de mano la hizo aflojar, y Piers se la quitó de encima, levantándose mientras ella aún seguía en el suelo. Piers levantó de nuevo el hacha gigante y descargó un fuerte golpe, que Leryn volvió a esquivar. Ella, tras esquivar el golpe, se levantó con una voltereta en el aire, y atacó a Piers con una doble patada. Piers recibió la primera patada, pero antes de recibir la segunda acertó de lleno con el hacha gigante, mandando a Leryn al suelo, a unos metros de distancia. Ella se levantó costosamente.

- ¡Admite ya que el Coloso es mío! – vocea Piers.
- ¡Aún puedo pelear! –responde Leryn.

Piers lanzó las dos hachas de mano en modo bumerán. Leryn se agachó esquivándolas, y corrió contra Piers, que quedó quieto. En cuanto Leryn levantó la pierna para atacarle, Piers volvió a rechazarla con el hacha gigante, mandándola esta vez a más metros de distancia. Pero Leryn volvió a levantarse, y comenzó a brillar de una manera extraña...

- ¿Leryn? –dice Piers extrañado.
- Te enseñaré... qué es un Ultimate.
- ¡DESARROLLAS UN ULTIMATE Y NO ME HABÍAS DICHO NADA!
- Lo que sorprende gana.

Leryn corrió contra Piers, y disparó una gran cantidad de veloces y potentes patadas, acertándolas todas. Lo mandaba volando, saltaba y lo remataba lanzándolo contra el suelo, volvía a mandarlo hacia arriba, hacia abajo, hasta que cayó sobre él con fuerza, dejando de brillar. Piers parecía completamente acabado. Leryn se levantó y apretó el cuello de Piers con el pie, como indicando que la victoria era suya. Pero Piers seguía moviéndose, y las reglas del Coloso indicaban que el combate no acababa hasta que uno moría o se rendía.

Piers, para sorpresa de todos, aún en el suelo y con el pie de Leryn sobre su cuello, agarró el hacha gigante, y empezó a brillar también.

- Querida, no eres la única que ocultaba algo.

Hundió la enorme hacha en el suelo, y una violenta sacudida sísmica desequilibró a Leryn antes de que pudiese saltar, tirándola al suelo. Entonces, esquirlas de tierra surgieron del suelo, mandando a Leryn volando una y otra vez. Estando ella en el suelo, Piers levantó el hacha gigante del suelo, y la lanzó contra Leryn, acertándole de lleno. Esta vez ella ya no pudo levantarse, y golpeó el suelo en señal de rendición.

Todo el Coloso vitoreó a Piers, que se acercó y tendió la mano a Leryn. Esta se la cogió amistosamente y se levantó, felicitando a Piers. Unos soldados se acercaron y entregaron la Copa y un saco de oro a Piers, que los cogió como si fuesen plumas y se marchó del Coliseo, con Leryn siguiéndole. Andaron un poco, y cuando ya estaban suficientemente lejos del Coliseo un joven apareció.

- Estáis los dos acabados, por lo tanto, os mataré y os robaré los tesoros.
- ¿Ryze? –dice extrañado Piers.
- Adiós, Hainley. Adiós, finalista.

El chico extendió la mano, y una bola de fuego apareció. Piers no tenía fuerzas para coger el hacha, ni Leryn tampoco podía atacarlo. Para sorpresa de los dos, una sombra veloz cayó encima de Ryze, matándolo al instante.

- ¡Bowk! –dice Leryn sorprendida, al verlo.
- Te debía una por haberme perdonado la vida, ¿no?
- No hacía falta... ¡Pero gracias!
- No lo he hecho por tí, sino por saldar la deuda. Espero que volvamos a vernos, y espero que sea como enemigos. –dice Bowk retirándose.

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