Capital de Khamja, palacio del Emperador. Se encontraban en los aposentos del Emperador sus generales, unos soldados y Sefem, el Emperador.
- Excelencia, el Eidolancer despachó en Campo Glacial a más de 100 soldados en cuestión de segundos. -informó un soldado.
- Vaya vaya... Ese Eidolancer no es moco de pavo. -respondió Sefem.
- La Sword traidora le ayudó a terminar la tarea, Excelencia. -le indicó otro soldado.
- Sefem, aprovecharemos el torneo de Camus, ese que llaman el Coloso, para aniquilar enemigos poderosos. -indicó un soldado aparentemente de alto rango.
- Krad, encárgate. -le contesta Sefem.
- ¡General Krad! ¿Podemos ayudarle en algo? -dice un soldado.
- Ya os avisaré. Retiraros.
Los soldados se retiraron de los Aposentos del Emperador.
- Sefem, el torneo de Camus va a ser nuestro. Naymeel, Eithen, Erk y yo participaremos. Y mataremos a los rebeldes. -dice Krad.
- ¿Podréis con el Eidolancer? -responde Sefem.
- Dejémoslo solo. Primero exterminemos a los rebeldes. Será más seguro.
- ¿Qué haréis?
- Como ya sabrás, Sefem, estamos hablando de cuatro Generales del Imperio. La Fighter Naymeel, la Shooter Eithen, el Wizard Erk y yo, el Sword Krad. No vamos a tener rivales.
- ¡Emperadoooooooooor! ¡Kraaaaaaaaaaaaad! -dice una voz femenina.
Una chica corrió hacia los Aposentos.
- Hola, Generala Naymeel. -saludó Sefem.
- ¡Hola hola! -contestó ella enérgicamente.
- ¿Conoces ya el plan para Camus, no? -le pregunta Krad.
- ¡Sí! ¡Erk ha tenido una genial idea!
- Sorpréndeme... -dice Krad.
Sin hablar más, la chica zurró a Krad una fuerte patada en el brazo. Saltaron chispas en el lugar del golpe, y Krad cayó al suelo.
- ¿Qué? -dice Krad asombrado- ¡No puedo moverme!
- ¡Ni podrás hasta un poco, lalala! Erk ha usado su magia para cargarme los pies con energía eléctrica. -dice canturreando.
- Genial idea.. a decir verdad.. pero no si me toca ser el conejillo de indias.
- Vaya tramposos, padre. -dice una voz proveniente de cerca del trono.
- Príncipe Maj, hijo mío -dice Sefem- respóndeme... ¿Alguna vez Khamja ha jugado limpio? No solo los pies de Naymeel. La espada de Krad y las balas de Eithen también irán hechizadas. Mis felicitaciones a Erk.
- Gracias, señor. -dijo un joven con túnica que acababa de entrar a los Aposentos.
- Recordad, Generales. La cabeza del Eidolancer es la más cagada. Y queda una Invocadora, esa la quiero viva, nos vendrá muy bien. Ya he mandado muchos soldados a por ella pero ninguno ha vuelto. La traidora la quiero viva o muerta, me da igual. -dijo Sefem.
- Haremos lo que nos pide, Señor. -responde Erk con una reverencia.
- Bien, chicos. Falta Eithen. -dice Krad.
- Está por la capital, no ha ido a ningún sitio, buscadla. -dice Sefem.
- Naymeel, Erk, encargaros. No quedan muchos días para el torneo, y Camus está lejos. -dice Krad.
- General Krad, noto la presencia de Eidolon por la zona de Camus.
- ¿El Eidolancer está allí? Creo que estaba en Campo Glacial. Por la zona de Camus... está la Colina de Invocación, no muy lejos. Por lo tanto, la invocadora que buscamos es la que está por allí. -responde Sefem.
- ¡Cuenta con nosotros, Emperador! -dice Naymeel canturreando.
- Sefem, te la traeremos. -dice Krad.
- Cuento con vosotros.
- Ahora, id a buscar a Eithen -dice Krad a los dos otros generales.
- No es necesario -dice una voz femenina entrando por la puerta- Ya sé todo el plan y todo.
- ¡Eitheeeeeeen! -dice Naymeel, abrazándola.
- Estamos listos entonces. Partamos. -dice Krad.
- Buena suerte -dice Sefem.
- Adiós, Sefem. -dice Krad.
- Adiós Excelencia. -dice Eithen.
- ¡Nos vemos, emperadoooor! -se despide Naymeel.
Erk se limitó a hacer una reverencia. Los cuatro Generales salieron de los Aposentos del Emperador y dejaron la Capital de Khamja partiendo hacia Camus, para participar en el Coloso.
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