miércoles, 11 de agosto de 2010

Eidolancer - Capítulo 7

Evangeline, Leryn y Piers iban camino de Camus. La Colina de la Invocación ya había quedado atrás, y se aproximaban al cruce de Camus, el Campo Glacial y el Monte Deran. Divisaron que se acercaban dos personas desde la lejanía.

- Ya estamos con los estúpidos imperiales. -dice Piers alzando el hacha.
- ¡Mataaaar! -dice Evangeline.

Los dos extraños llegaron, acercándose a Evangeline y los otros. Eran un joven de pelo azul claro y largo, no llevaba arma ninguna, por lo que parecía ser un Wizard. Iba también una Sword de pelo largo y negro.

- ¿Imperiales? -pregunta la chica.
- No, estamos contra el Imperio. -responde Leryn.
- Qué gracioso. -dice el chico de pelo azul.
- Odiamos al imperio -dice Evangeline.
- Ja, ja, ja. No sé qué me hace más gracia. Si el que digáis que no sois imperiales, o si pensáis que me lo voy a creer. -dice el chico de pelo azul.
- No te lo creas si no quieres, Wizard. -dice Piers- Te haremos creer.
- Eres tan sumamente tonto para no creernos, como dice Pierss, te haremos creer. -dice Leryn.
- ¿Tonto? ¿Wizard? ¡Que sea la batalla la que mida la inteligencia! -dice el chico de pelo azul.

El chico de pelo azul cerró los ojos y levitó en el aire, agarrando un talismán.

- Doomcaliber, señor de los coliseos, acude a mi llamada.

Un resplandor negro inundó la zona. Apareció el espíritu de un caballero altamente armado a caballo, que se desvaneción dentro del chico. El chico adoptó una forma parecida a la del espíritu.

- Es... es... es... ¡UN EIDOLANCER! -grita Leryn asombrada.
- Así que es verdad que quedaba uno... -dice Evangeline.
- ¡Yo me encargo, me da igual que sea un Eidomierdas! -dice Piers lanzando su hacha.
- No levantes tu arma contra aquél al que no puedes derrotar, Hainley. -dice el Eidolancer, rechazando el hacha y haciéndola pedazos con una enorme espada.
- Eidolancer, escúchame... -dice Evangeline acercándose a él.
- ¿Y tú qué quieres? -pregunta el Eidolancer.
- Soy invocadora... ¿Crees así que no soy del Imperio?
- Bah, paso de creer o de no creer, no me importa lo más mínimo.
- Me llamo Evangeline, soy de Oblivion y soy una invocadora... No soy del imperio...

La expresión de la cara del Eidolancer y de la Sword que le acompañaba cambió por completo al oír ese nombre.

- ¿Evangeline...? -dice el Eidolancer recobrando su forma original.
- ¡AHORA! -dice Piers lanzándole otro hacha.
- ¡No aproveches! -dice la Sword parando el hacha con su espada.
- Estate quieto, Piers. -dice Evangeline- ¿Me conoces? ¿Cómo te llamas? -pregunta al Eidolancer.
- Dudo que me recuerdes... Me llamo Reginleif, y soy de Oblivion también.
- ¡Reginleif! ¿No era ese el nombre de tu hermano, Eve? -le pregunta Leryn.
- Sí... ¿Eres tú? -pregunta Evangeline-
- La cuestión no es "si yo soy yo", es "si tú eres tú". -dice Reginleif.
- Reif, es tu hermana, estoy segura. -dice la Sword.
- ¿Y tú eres? -le pregunta Evangeline.
- Aiko, amiga de la infancia de tu hermano. Aunque llámame Claire, los imperiales pueden estar cerca.
- Hermano... -mira a Reginleif- Te he encontrado...
- Digamos que yo te he encontrado a tí.
- ¡Eh! ¡Que Eve lleva tiempo buscándote! -dice Leryn.
- Vaya... Me extraña.
- ¿No te alegras de verme, hermano?
- Está claro.. que sí.
- ¡Y yo! ¿Eres Eidolancer desde que dejaste Oblivion a los nueve años?
- Así es. Y ahora tú eres invocadora. Siempre me lo imaginé.

Reginleif le contó a su hermana la historia, de cómo se convirtió en Eidolancer, de cómo ha ido destrozando poco a poco a Khamja y de cómo se reencontró con su mejor amiga. Evangeline le contó lo que había pasado en Oblivion desde que se fué.

- Hermano, estos son Leryn y Piers, son mis guardianes -dice Evangeline sonriendo.
- ¡Encantada! -dice Leryn sonriendo.
- Lo mismo os digo -dice Reginleif.
- ¿Vais para Camus? -pregunta Claire- Voy a participar en el torneo.
- Yo también -dice Piers riéndose.
- Entonces creo que todos vamos para Camus, no? -pregunta Evangeline.
- Yo voy al Pico de la Luna Fulgurante. -dice Reginleif.
- ¡Ven con nosotros, hermano!
- En Camus hay muchos imperiales.
- ¿Y? ¿Desde cuándo son problema? ¡Si puedes hacer volar a seiscientos imperiales como te dé la gana! -dice Claire- ¡Vente con nosotros!
- Como queráis...
- Luego iremos contigo al pico ese que dices -dice Claire sonriendo.
- ¡Eso! -dice Evangeline.
- Bah, gracias. -dice Reginleif- Aunque no esperéis que me apunte al torneo. A simple vista no parezco Eidolancer, el talismán lo llevo guardado.
- ¿Me lo enseñas? -dice Evangeline.

Reginleif sacó su talismán del bolsillo, Evangeline mostró también el suyo.

- Bonitos, ¿verdad? -dice Leryn.
- Sí, bueno... -dice Evangeline riéndose.

Los cinco se dirigieron a Camus. Cada vez faltaba menos para el Coloso...

No hay comentarios:

Publicar un comentario